martes, 22 de julio de 2014

Notas I




Uno. Lo que está sucediendo con el blog perros-romanticos es algo que nadie hubiera podido anticipar. “Es magia”, comentó alguien en facebook. De repente se abre una ventana y todos quieren asomarse por ella. Podríamos hablar de movimiento generacional, sin embargo,  en un grupo de escritores tan heterogéneo es muy difícil dar por sentado que todos respondén a una estética  y/o vivencias determinadas. Han respondido, eso sí, a un amor por la literatura. Cuando enfrentamos este panorama es inevitable preguntarnos: ¿son estos poetas? ¿En verdad es esto literatura? La verdad no podríamos dilucidarla. Aquí hay goce y letras, nadie aún se pregunta cuál es la justificación teórica para tal holgorio.  Aquí hay goce y letras, lo demás no importa.

Dos. El argentino Ignacio Irulegui dice algo como que la nueva crítica sólo es posible cuando se tiene nuevas maneras de acceder a la literatura. Esas nuevas maneras viven en internet. Ese es el lugar para la nueva literatura. Ese es el lugar ideal, dice el joven Irulegui, para la crítica. Internet, amigos, es el camino. No sólo lo es para jóvenes poetas, sino también, para nuevos narradores y críticos.  

Tres. Antonio J. Rodríguez escribe un texto llamado Yo soy yo y mis influencias, el texto es una conferencia que se da en la universidad de Valladolid a razón de un evento que va sobre la nueva crítica. Allí Rodríguez (quien hace algo tan bello como el golazo del Rodríguez colombiano), hace un panorama de múltiples enfrentamientos y dualidades en el mundo literario. Foulcault decía que la literatura era confrontación, una lucha constante de una forma de concebirla hacia otra más vieja y arcaica. Este es el común “querer matar al padre”, y contra esto es que arremete Rodríguez. Tal vez no hay un “querer matar al padre” porque: Nosotros, todos nosotros, amamos a los buenos padres. Los movimientos generacionales, no sólo tratan de una búsqueda constante de nuevas formas para la literatura (o la vida, o el arte), sino también son caminos en los que se busca reivindicar otras, que se quedan olvidadas. Sin duda, la literatura es un terreno violento, pero no por ello de déspotas. Pensemos en las palabras de Wallace sobre la que sería la labor de los nuevos escritores: “El trabajo patricida de los fundadores postmodernos fue grandioso, pero el patricidio produce huérfanos, y no hay una cantidad suficiente de fiesta que pueda arreglar el hecho de que los escritores de mi edad han sido huérfanos literarios en el transcurso de nuestros años formativos. Como que estamos deseando que unos padres puedan volver” (…) Pero: “…los padres nunca volverán –lo cual quiere decir que nosotros tendremos que ser los padres”.

Cuatro. ¿Cuál es el nuevo camino de la novela, de la narrativa? ¿vemos el panorama desolador? Tao Lin, en un ensayo para The observer, responde que: sólo hay un tipo de novela: “un intento humano de transferir o transmitir alguna parte o la versión de su mundo de noúmeno (cosa en sí) al del otro mundo de noúmeno”. Es decir, la posibilidad de comunicar lo  que vive, en la distinción que hace Lin, una persona introspectivamente y alguien quien crítica desde afuera todo el orden de las cosas. Y es este, valor de explorar esa comunicación, que tomaría mano de recursos estilísticos, en el cual –piensa Lin- se halla el sentido y futuro de la novela. Siguiendo esto, no es raro entonces notar que lo que generan estos movimientos literaros no son artilugios vacíos de mercado, sino vías de comunicación. En un sentido muy orgánico: literatura. No es raro entonces, que movimientos como el de la Alt Lit obtengan tanta fuerza, y tampoco lo es para espacios como el de los perros-romanticos.  Generar este tipo de expectativas y lecturas son posibles gracias a que atienden a la realidad. Ahora, Lin discutía la novela, la narrativa. Aquí hay poesía, pero ¿no está hoy la poesía inmersa en el mismo tono que la narrativa?

Cinco. Arturo Sánchez hace una crítica a la antología de poesía norteamericana Vomit, editada por el Gaviero ediciones y prologada por Luna Miguel. Sobre la escrituras de los poetas no-poetas Sánchez escribe: “Y de hecho lo que los poetas hacen es señalar, más con asco y con algo de angustia que con romántica desesperación, la insuficiencia de la vida, su tedio inherente, la incapacidad de vivir a la altura de nuestras expectativas, la desorientación, lo incomprensible, la impermeabilidad a nuestros propios sentimientos y a nuestras propias experiencias, la distancia impersonal y tenue del sujeto frente a su propia existencia”. Esto es, la imposibilidad, con exactitud, de la poesía. ¿Querían una antipoesía? Aquí la tienen.
  
Seis. Roberto Bolaño es a Los Perros Románticos lo que David Foster Wallace a la Alt Lit.

Siete. Quiero leer porn & pains.

1 comentario:

  1. Ocho. La poesía y la narrativa se montan en un coche conducido por una tercera persona. A medio camino sufren un accidente de tráfico. Solo sobrevive la conductora, que pierde una pierna. Esa mujer mutilada es la excusa de una película de Greenaway y también un poco todos esos movimientos coronados por el prefijo "anti".

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