Dos. El new wave vomit se vio en español en editoriales pequeñísimas de argentina coordinadas por personas como Jacob Steinberg y Lolita Copacabana, en ediciones como la antología Vomit, coordinada por Luna Miguel en España. En algunos tantos blogs en los que lectores atentos hacían traducciones y hablaban de esto. iniciativas como la de Tenían veinte años y estaban locos, editado por Luna miguel, nacen de ahí. Hoy tenemos muchas más webs y blogs que hacen recopilaciones de autores. Y antes de new wave vomit también habían una cantidad considerable. ¿Qué cambiaba? Parecía ser la primera vez que quienes escribían encontraban quien los leyera. Había comunidad.
Tres. Alrededor de 2015 mi computador se dañó, el disco duro murió con decenas de libros que había descargado de aquellos días. Textos, traducciones, libros raros que no volvería a encontrar. Hoy en día se siguen editando textos, siguen apareciendo traducciones nuevas, los autores jóvenes se hacen cada vez más viejos, y se pierden la batallas del día a día. la literatura se va, el amor se nos va, la literatura llega y el amor vuelve. Es mejor no creer en el amor, sino creer en amar. No creer en la poesía como algo en sí misma, sino como el camino al otro, sea esto un lugar, una personas un estado, lo que sea. De alguna forma la imposibilidad de comunicarnos y crear redes, la soledad y el vacío, nos empujan un poco a estallar en este tipo de escrituras, de lecturas. No crean en la verdad, sólo en la lectura que los apasione. Estas son como unas bonitas palabras, viendo todo atrás, todo lo que se ha ganado y se ha perdido. Todas las cosas que pudieron ser posibles y no, todo este mundo tan complicado y absurdo, viéndolo desde aquí, a esta hora, y con esta ansiedad, no se ve tan mal. de no haberlo hecho habríamos estado un poco más aburridos. Sólo un poco.
Un abrazo.
23 de enero, 2017.









