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sábado, 16 de noviembre de 2013

En Lugar Seguro, Wallace Stegner

Cuatro personas, dos familias, opuestos que se mezclan; una crisis económica global (1929); vivir de escribir o de enseñar; la estabilidad imposible y la perfecta vida que de cerca revela sus fisuras; el abandono hacia la vida. En Lugar Seguro de Wallace Stenger. Una novela que vale la pena leer, aquellos que se desenvuelvan en el medio académico se verán reflejados por momentos. Una fuerte contradicción marca la primera parte de la novela:

-en la enseñanza por lo menos te pagan un sueldo.
-ya lo sé – dijo él-. La pobreza y la poesía son hermanas gemelas.
(Pag. 106)

Sid Lang es un muchacho rico que escribe poesía, pero que no halla la forma de hacerlo, a pesar del aparente talento en él. La enseñanza le proporciona la estabilidad requerida, escribir es una aventura que su pareja Charity y el resto de su circulo le cuestionan. Lo mejor es lo que se tiene seguro. Las plazas fijas en la universidad son un leimotiv de estatus y confort. Larry, un escritor con relativo éxito. Logra publicar una novela y hacer que sus textos aparezcan en diferentes revistas literarias, como puede vive de ello. Pero aun así, la pobreza, la caída los acompañan. La vida es dura, la amistan con los Lang; Charity, una mujer práctica y rígida, Sid un profesor respetado, pero que no cree en él como poeta, son un lugar en el que la vida adquiere otro significado:    

¿Introducirnos? ¡Nos Precipitamos! Veníamos de la mezquindad y la escasez de expectativas, y recibimos su amistad como unos caminantes muertos de frío acogidos en una habitación seca con un buen fuego. Nos abalanzamos dentro, frotándonos las manos de satisfacción, y después ya nunca volvimos a ser los mismos. Pensamos mejor de nosotros mismos, y pensamos mejor del mundo. (Pag. 48).

Los Lang y los Morgan se complementan casi tienen hijos al mismo tiempo, se puede pensar que esa amistad es el pilar de su mundo. El resquiebre de ella empieza  a desboronar todo, como se nota más a delante. Se necesitan, se complementan. Sally, la esposa de Larry es una mujer que entiende a su marido, y ha estado dispuesta a vivir con él bajo la presión de la escasez y las creaciones que no se sabe si fructifiquen.

-¿Y heredaste dinero suficiente para poder salir adelante?
-¿Heredar? Sí, bueno, supongo que hubo una herencia. Saqué unos cinco mil dólares de todo. Lo metí en un banco y el banco quebró.
-¡Qué suerte podrida! – dijo Charity-. (…) (pag. 31).

La novela ha sido tildada en algunas reseñas como aburrida, pero  creo que el adjetivo deviene de la falta de artificio de la novela. Su lenguaje es muy simple, no trata de escondernos nada, sólo de desnudar la vida, tal y como sucedes. Los personajes estereotipados como bellos, rubios y de cuerpo firme no se hacen adrede o por algo involuntario y elitista, es sin duda, el querer dibujar lo que en el imaginario es ideal, el Kent y la Barbie, el mundo que se derrumba en medio de la posibilidad del dinero y la imposibilidad literaria. La novela es casi unas de las ultimas de su autor, que apenas si se ha traducido al español. En 1987 vio la luz.

El paraíso. Con su serpiente, por supuesto. Ningún paraíso es tal sin su serpiente. (pag. 194)

La contradicción misma de la literatura está por toda la novela, a saber, la incertidumbre del éxito o del vivir habita en ella, y aunque el éxito sea algo para juzgar en un buen autor, como se diría en Martín Bauman de Leavit, el otro lado de la moneda nos dice, que el éxito te da la posibilidad de estabilidad, quizá lo más difícil de lograr para un escritor. Toda la novela es una oda a la esperanza, sin que se mencione jamás. Comienza con ambas parejas ya envejecidas y acabadas por el tiempo, este es su último encuentro. Todo lo demás es el recuerdo de su vida, de sus subidas y bajadas, todo escrito muy honestamente, probablemente no hay una acción en específico. Pero sus disertaciones sobre escribir, sobre mantener un trabajo como profesor universitario, sobre vivir o trabajar arduamente para subsistir, los Lang y los Morgan. Una moneda lanzada al aire.
El libro se editó en Libros Asteroide, 2008. En Lugar Seguro, mantiene una reflexión viva que se mezcla con la vida, con sus contradicciones y ambigüedades.  

 -Charity tiene una mentalidad muy práctica, mucho más práctica que la mía. El año pasado hizo un estudio sobre qué habían hecho todos los profesores titulares y agregados para que les concediesen la plaza fija. El resultado fue el que te esperarías. Lo mejor es un libro académico: escribe El camino de Xanadú, y admitido. En segundo lugar quedan los artículos, pero hacen falta un montón. Me cita a De Serres, que coge una idea simple como la perfectibilidad y despliega toda una serie de pensadores y escritores sobre el tema, uno detrás de otro. Jefferson sobre la Perfectibilidad. Freneau sobre la perfectibilidad. Emerson sobre la perfectibilidad. Whitman sobre la perfectibilidad. Y es algo que prácticamente puedes hacer con los índices de materias de las sobras completas.
-No me digas que Charity prefiere esa mierda a la poesía.
-No. Sólo piensa que es lo que tendría que escribir durante un tiempo. Dice que es como la política. Primero sales elegido haciendo todo lo que tengas que hacer; y luego ya votarás según tus principios. Los profesores de universidad lo tenemos mejor que los políticos porque si eres, digamos, diputado, tienen que reelegirte cada dos años, pero si eres auxiliar lo único que necesitas es que te asciendan a adjunto y ya estás tan seguro como un magistrado del Supremo. Puede que nunca te asciendan a catedrático, pero no pueden echarte.
(pag. 67-68)

**

-Un poema no es egoísta – dijo Siid que no parecía ofendido-. Habla a la gente.
-si eso es suficiente… ¿algún poema te empujó alguna vez a la acción?
-acabo de decirte uno.

-eso no es acción ¡eso es inacción! La verdad, Sid, el mundo necesita gente que haga cosas, no que huya de ellas. (pag. 104)

martes, 8 de octubre de 2013

La pasión y la escritura

Si te gusta Hemingway tal vez gustes del respeto hombre a hombre (como lo cuentan los abuelos), la caballería, las corridas de toros, el hombre de guerra o cualquier asunto que constantemente interpele entre el valor, el deber y la muerte. Como el boxeo, del que fue apenas un aficionado -igual que Bukowski, otro héroe cercano y amante de la bebida-, aunque insistiera con ello de: “My writing is nothing, my boxing is everything.” Esta carta dirigida a George Brown amigo y entrenador de Hemingway, resulta interesante, este decía de Hemingway: La realidad es que cualquiera que tuviera la más mínima idea de lo que estaban haciendo en el ring podría darle una golpiza a Hemingway, quien era conocido por sus tontos intentos de luchar realmente con boxeadores entrenados". (entre otras cosas Hemingway jamas pudo enseñarle a Pound dar un gancho de izquierda). 



Una carta que el Paris Review, junto con la gente de OpenCulture.com nos traen.



sábado, 24 de agosto de 2013

Tao Lin y sus precursores

He estado leyendo El Rey Pálido de David Foster Wallace, no he escrito mucho por esta razón. Estoy constantemente pensando en la literatura, en cierta medida me he dado cuenta que no he entendido la mitad de las cosas que he leído, y la otra mitad están suspendidas en mi memoria con hilos que apenas estoy atando para no perderlos.

He leído los poemas de Celan o Saint John-Perse sin entenderlos, También me ha sucedido con Hiperión, me confundo, La tierra baldía la he disfrutado sin arriesgarme a comprenderla, El Fauno de Mallarmé del que Debussy hizo una obra... bueno, creo que tengo un gran problema. Por un lado no entiendo eso de lo que se habla cuando hablan los poetas, por el otro, disfruto tanto eso que no entiendo. En ello radica cierta virtud de la literatura. He pensado que tampoco entiendo estas obras como tampoco entiendo mi vida, son como imágenes que se disgregan e incorporan en una percepción de la realidad.

Estoy leyendo por estos días, no sólo a Foster Wallace con El Rey Pálido y La niña del pelo raro, sino estoy empezando a leer Richard Yates de Tao Lin. He leído tanto sobre esta obra, la conseguí y es toda una alegría -me sentía lejos de todo lo que veo sucede alrededor-. Por primera vez entiendo o voy entendiendo la forma de la literatura, Tao Lin será tan importante para la literatura, no sólo por su obra en sí, sino también por su relación con la misma literatura. Borges, escribió algo llamado Kafka y sus precursores, la idea es que a través de un autor actual vemos en retrospectiva otra literatura, Browning precursor de Kafka. Tao Lin es nuestro punto de enclave, el de esta generación mediante el cual el lector ira entendiendo la relación de la literatura con ella misma; discusión que ha permanecido oculta en la academia y ahora ha saltado a medios menos formales. La discusión de hacia donde se dirigue la escritura, quienes son nuestros padres (y todas estas cosas que parecen importantes, y lo son). Lo mismo les habrá sucedido o nos sucede cuando leemos a Foster Wallace. Otras generaciones encontraron en el Ulises una voz; con Poe sucedió al ller a los franceses, y en los franceses con nuestros modernistas, así podríamos seguir e iríamos tejiendo la red de la que hacemos parte como lectores.

No todos, al ver el cielo nocturno y estrellado, puede ver las relaciones de las estrellas consigo mismas y las relaciones que el hombre a creado para ellas. Eso sucede cuando nos paramos frente a la literatura pero, cuando podemos estudiar y tener de cerca lo que vivimos con la llamada Alt Lit en todas partes, esas relaciones se hacen menos dispersas y empiezan tener no sólo relevancia sino relación. Thérien escribió algo sobre lo que él llamaba La escalera, es como una especie de imagen en la que vamos poniendo uno a uno los soportes, uno tras de otro como eslabones, nuestras lecturas. Es una imagen igual a la de Borges, sólo que la de Borges nos pone en relación precisa, la segunda, la de La escalera es como crear una escalera al cielo, sin un fin preciso, más bien como una relación antropológica. Tao Lin en esta nueva versión de la metáfora de Borges, Tao Lin y sus precursores, será como un filtro de instagram. Escritores como Wallace empiezan a tomar forma, su relación en su generación, con la nueva literatura, con la vieja, con Beckett, Kafka, y todas esas comparaciones que adrede los críticos o quienes hacen las reseñas de sus libros quieren hacer. Cierta es una cosa: estas nuevas lecturas forman nuestro entender de las anteriores, es una capacidad extraña de la literatura.