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domingo, 3 de mayo de 2015

Personae, Sergio de la Pava




1 Personae de Sergio de la Pava fue autopublicada en 2011 y traducida al español por Penguin Random House en 2015. Recientemente se hizo el lanzamiento en la Feria del Libro de Bogotá.

2 La forma en que está estructurada la novela no tiene un orden. Tenemos una historia fragmentada. Sin embargo, es la narración la que es increíblemente potente, imaginativa y divertida. Helen Tame es una detective de homicidios que atiende un caso en un apartamento de Manhattan. Helen Tame antes había sido una concertista muy respetada. El muerto es un NN que paulatinamente va tomando forma; un escritor; Antonio; Antonio Arce, colombiano. Lo que leemos en la novela es en parte el trabajo de Tame, sin embargo: “Para establecer orden global. El trabajo de Helen Tame casi con toda seguridad quedaría inconcluso”.  (p. 149).  

3 La novela presenta diferentes fragmentos de los documentos que encuentra Tame en el apartamento, de la propia Tame en su época de concertista, además de un par de capítulos que son obituarios que cuentan la historia de los dos personajes: Antonio Arce y Helen Tame.

4 Tenemos un primer capítulo que nos presenta la escena, el hecho. Uno segundo que se une a otros dos que juntos son muestra de un ensayo de Helen Tame sobre Bach y Glenn Gloud. Antonio Arce, el muerto, es un escritor que tiene una obra que Tame infiere inconclusa. Las obras de Arce son: El Océano, Personae y ENERGEIAS: o por qué hoy puede que el sol no se levante por el oriente ni se oculte por el occidente. Estas tres piezas están en la novela. No de forma lineal.

5 El Océano: es un relato de un hombre viejo, un profesor, que decide sin ninguna razón a la playa,   desnudarse y meterse al mar. Las olas lo arrastran, no hace mucho por impedirlo. Un hombre solo. La narración nos mese como al personaje, cerca, lejos, más cerca y más lejos, lejos hasta que lo perdemos de vista.

6 Personae: es una obra teatral de dos actos. No sabemos en qué lugar se desarrolla, ni de que precisamente comienza todo. Sin embargo poco a poco se va tornando oscura y peligrosa. La imaginación aquí es divertida y la narración se torna absurda por momentos. Es increíblemente divertido lo que logra poniendo de manifiesto la ambigüedad del lenguaje en algunos casos. El segundo acto es un poco más tétrico, hay conspiración, muerte, tragedia.

7 ENERGEIAS: se parece más a una especie de diario llevado por Arce en la que se cuentan algunos momentos de su vida en Colombia, sus inicios en EEUU, sus amores… los párrafos están enumerados, hay divisiones temporales o de espacio marcadas por asteriscos.

8 Los obituarios también sirven como epílogos. Allí la narración es más objetiva frente a los personajes que, por ejemplo, la de Tame que parece entrar en reflexiones filosófica sobre la vida y sobre el arte. Sobre sus propios gustos y conclusiones y métodos respecto al caso.

9 Así como David Foster Wallace navega en el aburrimiento de los oficinistas de la agencia tributaria, De La Pava se sumerge en la soledad (en el caso del escritor muerto), en el silencio (en el caso de Helen Tame y la música), y la vida (eso que no conocemos). “- ¿Siquiera oye lo que está diciendo? Un hombre vive más de un siglo, se descubre muerto en lo que es claro que era su hogar, dicho hogar está localizado en Norte América del siglo XXI, ¿Sin embargo no somos capaces de darle un nombre? Así que, sí, en gran parte porque es un NN centenario”.    


***

1 “Estoy Cansada.
                He hecho lo que he podido.
                Soy solamente una persona.
                Cualquier persona sería imperfecta.
                Sangre por todas partes.
                El sofá es cálido y suave.
                Es un mundo grande, frío y duro, y en algún momento alguien caerá inerte cada pulgada.
                Soy solamente una persona y estoy cansada.
Cierro los ojos”. (P. 20)

2 “Porque una cosa era aceptar que toda la vida terminaría y en esencia terminaría del mismo modo y otra cosa era aceptar que este proceso y resultado muy predecibles serían sin embargo susceptibles de extrema falta de credibilidad y sujetos del azar, de manera que a todo participante se le negaría incluso el pequeño consuelo de una progresión ordenada garantizada hacia la finitud”. (P. 157)

3 “Helen Tame se rebelaba contra esta crueldad, buscaba hacerla desaparecer. Pero un crecimiento responsorial fue todo lo que detectó y ahora su última introspección reveladora solo estaba confirmando la casi cósmica o acaso cósmica injusticia de todo esto”. (P. 157)

4 ADAM: Me voy.
                (No se mueve).


***

1 Sergio de la Pava es autor de "Una singularidad desnuda", (Pálido Fuego, 2014). Una novela que ganó el PEN en 2013. De La Pava nació en New Jersey en 1971. Vive más entregado a la escritura que al lobby publicitario, según lo manifiesta en la entrevista hecha para el programa radial "Los Libros". 

2 Y es su increíble forma de narrar lo que sostiene una novela como Personae, y que en últimas es donde está el verdadero arte.  

3 Uno de los aforismos de Arce recogidos por Tame reza así: “La tarea del autor no es inventar, ni siquiera descubrir, sino reafirmar, de manera convincente, lo que sabemos que es verdad”. Y es bastante ironico, en Personae hay una certeza de la finitud  de la vida, y de los caminos posibles para interpretar esta vida, que en últimas construimos con lenguaje en la soledad. Un lenguaje que señala una especie de armonía, de orden, pero que sólo son notas viajado hacia el silencio. 

4 La narración atraviesa la conciencia de los personajes, va a la descripción y la reflexión, de la tercera persona al guiño cercano al lector. Como las olas del océano. Como la corriente del río. La narración en la que finalmente nos sumerge De La Pava y que dejamos nos arrastre cada vez más lejos. 

sábado, 24 de agosto de 2013

Tao Lin y sus precursores

He estado leyendo El Rey Pálido de David Foster Wallace, no he escrito mucho por esta razón. Estoy constantemente pensando en la literatura, en cierta medida me he dado cuenta que no he entendido la mitad de las cosas que he leído, y la otra mitad están suspendidas en mi memoria con hilos que apenas estoy atando para no perderlos.

He leído los poemas de Celan o Saint John-Perse sin entenderlos, También me ha sucedido con Hiperión, me confundo, La tierra baldía la he disfrutado sin arriesgarme a comprenderla, El Fauno de Mallarmé del que Debussy hizo una obra... bueno, creo que tengo un gran problema. Por un lado no entiendo eso de lo que se habla cuando hablan los poetas, por el otro, disfruto tanto eso que no entiendo. En ello radica cierta virtud de la literatura. He pensado que tampoco entiendo estas obras como tampoco entiendo mi vida, son como imágenes que se disgregan e incorporan en una percepción de la realidad.

Estoy leyendo por estos días, no sólo a Foster Wallace con El Rey Pálido y La niña del pelo raro, sino estoy empezando a leer Richard Yates de Tao Lin. He leído tanto sobre esta obra, la conseguí y es toda una alegría -me sentía lejos de todo lo que veo sucede alrededor-. Por primera vez entiendo o voy entendiendo la forma de la literatura, Tao Lin será tan importante para la literatura, no sólo por su obra en sí, sino también por su relación con la misma literatura. Borges, escribió algo llamado Kafka y sus precursores, la idea es que a través de un autor actual vemos en retrospectiva otra literatura, Browning precursor de Kafka. Tao Lin es nuestro punto de enclave, el de esta generación mediante el cual el lector ira entendiendo la relación de la literatura con ella misma; discusión que ha permanecido oculta en la academia y ahora ha saltado a medios menos formales. La discusión de hacia donde se dirigue la escritura, quienes son nuestros padres (y todas estas cosas que parecen importantes, y lo son). Lo mismo les habrá sucedido o nos sucede cuando leemos a Foster Wallace. Otras generaciones encontraron en el Ulises una voz; con Poe sucedió al ller a los franceses, y en los franceses con nuestros modernistas, así podríamos seguir e iríamos tejiendo la red de la que hacemos parte como lectores.

No todos, al ver el cielo nocturno y estrellado, puede ver las relaciones de las estrellas consigo mismas y las relaciones que el hombre a creado para ellas. Eso sucede cuando nos paramos frente a la literatura pero, cuando podemos estudiar y tener de cerca lo que vivimos con la llamada Alt Lit en todas partes, esas relaciones se hacen menos dispersas y empiezan tener no sólo relevancia sino relación. Thérien escribió algo sobre lo que él llamaba La escalera, es como una especie de imagen en la que vamos poniendo uno a uno los soportes, uno tras de otro como eslabones, nuestras lecturas. Es una imagen igual a la de Borges, sólo que la de Borges nos pone en relación precisa, la segunda, la de La escalera es como crear una escalera al cielo, sin un fin preciso, más bien como una relación antropológica. Tao Lin en esta nueva versión de la metáfora de Borges, Tao Lin y sus precursores, será como un filtro de instagram. Escritores como Wallace empiezan a tomar forma, su relación en su generación, con la nueva literatura, con la vieja, con Beckett, Kafka, y todas esas comparaciones que adrede los críticos o quienes hacen las reseñas de sus libros quieren hacer. Cierta es una cosa: estas nuevas lecturas forman nuestro entender de las anteriores, es una capacidad extraña de la literatura.

jueves, 8 de agosto de 2013

On the road, un fragmento


Una vez hubo un Louis Amstrong que tocaba sus hermosas frases en el barro de
Nueva Ordenas; antes que él, estaban los músicos locos que habían desfilado en las
fiestas oficiales y convertido las marchas de Sousa en ragtime. Después estaba el swing,
y Roy Eldridge, vigoroso y viril, que tocaba la trompeta y sacaba de ella todas las ondas
imaginables de potencia y lógica y sutileza... miraba su instrumento con ojos
resplandecientes y amorosa sonrisa y transmitía con él al mundo del jazz. Después había
llegado Charlie Parker, un niño en la cabaña de su madre en Kansas City, que tocaba su
agudo alto entre los troncos, que practicaba los días lluviosos, que salía para escuchar el
viejo swing de Basie y Benny Molten, en cuya banda estaban Hot Lips Page y los
demás... Charlie Parker dejó su casa y fue a Harlen y conoció al loco de Thelonius
Monk y al más loco aún de Gillespie... Charlie Parker en sus primeros tiempos cuando
flipeaba y daba vueltas mientras tocaba. Era algo más joven que Lester Young, también
de Kansas City, ese lúgubre y santo mentecato en quien queda envuelta toda la historia
del jazz; mientras mantuvo el saxo tenor en alto y horizontal era el más grande
tocándolo, pero a medida que le fue creciendo el pelo y se volvió perezoso y
despreocupado, el instrumento cayó cuarenta y cinco grados, hasta que finalmente cayó
del todo y hoy lleva zapatos de suelas muy gruesas y no puede sentir las aceras de la
vida y apoya el saxo contra el pecho y toca fríamente y con frases muy fáciles. Esos
eran los hijos de la noche bop americana.

martes, 9 de julio de 2013

La Sociedad Juliette, Sasha Grey

Estoy empezando a leer una novela, La sociedad Juliette escrita por Sasha Grey. Me hacía la expectativa morbosa de leer las aventuras que saldrían de la mente y experiencia de una actriz porno pero, no, no, no!! dejemos de lado las ideas superfluas. Su estilo, desde las primeras páginas, la proyecta como una buena escritora. Con un poco más de sentido literario a comparación de otras novelas que han aparecido y que con igual morbo han conseguido su éxito, el caso de El dulce veneno del Escorpión, de la brasilera que cuenta sus anécdotas en la prostitución, Las 50 sombras de grey o el libro de Andrea, la prepago, que se editó hace poco en Colombia.

El libro de Sasha Grey dista de estos. Su contenido tiende a perfilar mejor sus personajes. Desde el principio se establecen claras las reglas de juego. No sólo son las fantasías lo que empezamos a leer, es toda la estructura que se monta para ellas, el juego con el poder… Sasha juega con eso, de hecho sabe cómo escribir esta trama esquizoide que se centra en el descubrir erótico y sexual de su protagonista, su alter ego. Llegar a una sociedad secreta que existe y que cumple las más aberrantes fantasías sólo porque pueden; está historia es genial, si lo piensas apenas por un momento.

Cuando empecé a leerla tenía un cuento que me golpeaba la cabeza, La niña del pelo raro de D. F. Wallace, en éste un chico de una buena familia satisface sus deseos ofreciendo dinero, pagando entradas a teatros, complaciendo con lo que puede las fantasías que sabe no conseguirá con nadie (un buen blowjob y quemar con cigarros en las piernas a la chica). Este chico disfruta viendo decaer su grupo de amigos punk, sin quererlo el tiene su propia sociedad para sus fines "sucios". Sin moral, sin sentimiento, a veces hasta sin placer, sólo está ahí para ver derrumbarse todo, sabe que tiene una buena posición y lo que pase no le incomoda. Ese asunto con el poder es el mismo que leeremos en La sociedad Juliette (eso parece), una aberrante moral desde las altas esferas que nos gobierna. 

Una chica que entra sin querer y que se desenvuelve en el sexo y en las fantasías sin restricciones. Una sociedad secreta de la que nada sabemos más que lo que nos cuenta la protagonista. Claramente este contexto hace de la novela algo muy solido. Casi parece un argumento de Sade con el cual quisiera desligarnos de la moral y de lo que está bien en la sociedad. Como una nueva lección de La Filosofía en el tocador.



pueden leer algunas paginas aquí.
una entrevista a Sasha Grey apropósito de la novela aquí.
una entrevista para una revista aquí.

viernes, 5 de julio de 2013

La nostalgia del melómano, Juan Carlos Garay


Creo que debo un comentario que he aplazado y dejado de lado. Ya es hora de escribirlo, o por lo menos hacer memoria de las sensaciones que me despertó el libro La nostalgia del melómano de Juan Carlos Garay. Recuerdo verlo en los anaqueles de la biblioteca de la universidad cuando buscaba otra cosa. Me llamó la atención su título,y la portada con ese disco de vinilo roto. No pude sacarlo en ese momento no tenía tiempo para lecturas libres, estaba ocupado con Steiner, Heidegger y la Odisea, estaba más bien enredado en una loca teoría del lenguaje que me inventé o que copié y quería poner como cabecilla a Odiseo.


En vacaciones saqué el libro, una semana antes para ser más preciso. El autor, desconocido, pero estaba intrigadísimo con el título de la obra, si hay algo que me gusta más que la literatura o la música, es la literatura que habla de música. Recuerdo devorarla en escasos cuatro días, a pesar de tener casi trescientas páginas y de cumplir media jornada laboral, se lee muy fácil, es realmente sencilla. Me encantó, tiene descripciones hacia la música hermosas, sus detalles en el sonido, los pensamiento que llena cada rincón de música, cada dialogo como un fragmento de canción, cada calle de Bogotá con un hilo de melodía, Frasico Talavera el protagonista, quien orquesta.

Ya ha pasado un año desde que la leí. Sin embargo aún me queda una imagen en la cabeza que en realidad me vale para justificar el libro. Ir por la calle y cruzarse con alguien que responde como si se tratara de algo planeado lo que tú vas cantando. Eso estrecha las relaciones en una ciudad que resulta inmensa, en la que la tienda Cocodrilo Discos se ve perdida, diminuta igual que su dueño, al cual la ciudad aplasta. La novela nos hace saber que la historia es una historia de los intersticios de la ciudad, construida de esos pequeños fragmentos que se esparcen como vidrios rotos en las calles y que el sol hace brillar, vistos en perspectiva son hermosos, pero al final se recogen y se botan. Esa es la novela, una novela de sensaciones hermosas hacia el jazz, el blues y el disco de vinilo… una reiteración sobre la música clásica y la soledad.

Hacer el amor con un disco de jazz (una fantasía que aún guardo), quizá sea el fragmento de la novela mejor escrito. La odiosa entrada de la música moderna, la muerte de lo que ya estaba muerto, los discos de vinilo. El perdido Lp con una canción inédita de hecho resulta ser el aspecto menos importante, por lo menos para mí. No hay conflicto con ello sino con la nostalgia que deviene de otros lugares, de otras calles, la canción perdida es apenas un rumor que ni siquiera quiebra a Efe al saberlo perdido (como si lo hace Miranda la marcharse) a lo mucho te hace fantasear a un poco, Eric Clapton y Cheo Feliciano tocando juntos El Ratón.

Leerla es sentir lo mismo que se siente al compartir un álbum con un amigo, si vale la pena leerla o no, parafraseo las palabras de Duke Ellington: Hay dos tipos de música: buena y mala y me gustan hay que escucharlas a ambas.