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viernes, 6 de febrero de 2015

Un espacio vacío



Es un espacio reducido, en su interior no cabe absolutamente nada, al mismo tiempo lo es todo y nada. Algo tiene que suceder, y un día estalla como la cabeza del hombre que tomó el cuchillo y apuñaló a su mujer 35 veces en el abdomen. Crimen pasional llamaron al asesinato en los medios. Crimen pasional. Ella lo provocó: celos, engaños, insultos; Un cuchillo: sangre en la alfombra, vacío.

La mujer saluda amablemente al tipo de la tienda. Al pagar, él le estrecha la mano, ¿hasta cuándo?, dice él. Ella sonríe. Tienen una pequeña conversación en la ella que se queja de su marido. Él trabaja como oficinista, nadie tiene un mal concepto suyo, es el tipo de hombre puntual, servicial y amigable que toda empresa quiere. No muy divertido, pero diligente. Completa 15 años en el mismo empleo. Ella recrimina que no le de lo suficiente para vivir bien. Él no gana mucho, lo justo, que es poco, a decir verdad. 

Un espacio vacío, incapaz de ser llenado.

La primera bofetada vino en febrero. Él no recuerda muy bien el porqué. Ella sí: Mintió sobre ir donde su hermana. El desquite, como lo llamó él, vino en mayo. Regreso temprano, halló a su hijo solo en casa. “Perra”, la llamó aquella vez cuando la vio entrar por la puerta con una sonrisa. Comenzaron las discusiones. En junio el tipo de la tienda dejo encargado a su primo del negocio. La invito a ella a dar un paseo, un asunto de negocio, así aprende, necesitan dinero, ¿no?... sus palabras sonaron comprensivas, la persuadieron. Su marido aceptó con recelo aquello. Los asuntos de negocios para ella comenzaron a hacerse frecuentes.

Él debió viajar a Bogotá en julio, un asunto laboral. El vuelo se canceló por mal tiempo. Volvió a casa. Encontró a su hijo con una joven de quince años, su vecina, según explicó la chica. Él no la había visto en su vida. Su mujer regresó tarde, se sobresaltó al verlo, discutieron. Él pregunta sobre el lugar dónde estaba metida. Ella contesta diciendo que si le está plantando trampas, ¿qué tipo de mujer piensas que soy? Se insultaron por un par de horas. Él comenzó a llegar temprano, sin avisar, a casa. La chica de quince años estaba siempre allí, cuidando a su hijo. Es simpática, linda, viste faldas muy cortas. Tiene una risa que, en lo particular, le encanta. Comenzó a ser gracioso y divertido, contaba chistes para hacerla reír.

Ella no vino en un par de noches en agosto. Junto a su cama  la chica de quince años se planta y pregunta si así está bien. Perfecta, contesta él. Ella sonríe.

En noviembre su hijo tiene un accidente en la escuela. Los directivos llaman al número de la madre. Ella no responde. Llaman al número del padre, como sugiere el protocolo. Su padre, lo recoge y lo lleva a casa. Ella está a medio vestir. ¿Con quién estabas, perra?, pregunta él. Con nadie -responde ella-, me acabo de levantar. ¿Y el trabajo?, pregunta él. Hoy no debo ir, contesta ella. La abofetea. Comenzó a beber todas las noches. Dejó de hablarle a su mujer. Su hijo dormía con la luz encendida.

En la noche del dos de diciembre llegó muy borracho a casa, era la madrugada, ella estaba sentada viendo la televisión, esperándolo, había dejado el trabajo, se había dedicado a su hijo por completo en esas semanas.
-Lo sé todo -dice él-, la vecina me lo ha contado.
-Ya vas a creer las palabras de una culicagada- dice ella.
-Esa culicagada es más mujer que vos- dice él.
Ella le empuja, trata de golpearlo.
Su hijo despierta, se cubre con las cobijas por completo, de los pies a la cabeza.
Él saca el cuchillo.

Un espacio vacío, diminuto, que un día estalla.  

miércoles, 25 de septiembre de 2013

En la pequeña muerte












 a Marie Calloway

Como las tumbas

Y  los cuerpos que en mi sueño amo,
Desnuda y libre,
Te encontré.

Y

 Desemboque en pasiones, al otro
Lado de la pantalla,
Al otro lado del mundo,
Con la fuerza de mi brazo.

Te apresuras a la tumba,
 Para el sepelio y el amor
De los muertos.
Con la fragancia del último Dios,
Te entregas al placer de la tierra.

Amándote con el golpe de mi mano,
Escribo sobre el teclado tu nombre,

  Como si Monk lo tocara,
  El alma y el sexo se reconfortan.

Suave música crece hasta ser torbellino
Desgarra las carnes de mi cuerpo.
Me apresa y obedezco.

Te hago mía y obedeces.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Nada que interese o deba interesar a alguien serio.


Por la tarde se escucha el grito del murciélago.
Dos caballos negros saltan por la pradera.
El rumor del arce rojo.
En el camino, aparece una taberna ante el viajero.
Delicioso es el sabor del vino joven y las nueces.
Delicioso es tambalearse, ebrio, por el bosque que
oscurece.
Por entre las negras ramas resuenan campanas dolorosas;
Gotas de rocío caen sobre el rostro.



La forma de escribir de Tralk es sumamente bella, con líneas simples dibuja música, un tanto oscura y triste. Una esperanza muerta le sale de las entrañas. Quisiera poder hablar y hablar de ella, pero no podría, no sabría que decir con certeza. Sus poemas fueron publicados en algunas revistas y un libro que en vida jamás vio. Hölderlin tiene un sonido similar al de Tralk, o viceversa. Pero Hölderlin nunca llega a ser tan oscuro en su esencia ni a cargar tanta música y habitaciones sórdidas. Ambos tienen impresiones muy bellas de lo que vieron sus ojos. Lo que amo de su poesía es su tono siempre consciente; la falta de esperanza o la vida o la noche o el alma o el dolor no son exagerados  (como en el romanticismo francés),  son ellos por ellos mismos. Todos los elementos en Tralk dialogan entre sí, hasta el mismo poeta es indagado o correspondido por ellos.

Puede que sintiera un amor por la vida tan grande, que le haría sentir esa desazón como sólo se tiene por las cosas que se ama y vemos, decaen. No hay un sentido romántico en su poesía, no hay un ideal ni simbolismo aunque Hombres como Heidegger hagan un estudio tan poético de su poesía en las que el simbolismo igual que en Hölderlin está servido, pero dudo que fuera su propósito. No digo esto con ignorancia -aunque podría solo tratarse de tal-, sólo he pasado tanto tiempo y estoy leyendo mucho a Williams, y otros tantos poetas y seccionarlos es odioso, no son ovejas en mi rebaño de las que hable como si hubieran escrito para que yo simplemente las etiquetara. Vivo esto, lo que ellos hicieron lo disfruto y es ello lo que me importa, al final todos somos lo mismo. Como en un poema de Auden que leí hoy:

no hay tal cosa como el Estado
y nadie existe solo;
el hambre despoja de elección
por igual al policía y al ciudadano;
debemos amarnos unos a otros o morir.

Quita Estado y pon en su lugar estética o movimiento y entenderás lo que quiero decir. Quita si lo deseas policía y ciudadano y pon el nombre de dos poetas distintos; T.S. Eliot y Zukofky.
A veces, para que las cosas funcionen, sólo hay que imaginar el mundo tal y como es. Ya en su propia dialéctica infinita las cosas nos dirán lo que son, girando sobre sí mismas: Una rosa es una rosa es una rosa. Todo es imaginación, realmente (o eso estoy creyendo), no por ello menos real que lo real -si lo real existe-; mis lentes están rayados y estoy bebiendo justo ahora. Y trato de imaginar. En otros poetas el aforismo de Stein sonaría como: Una rosa es un color es una noche es un sonido es un olor. Y aun seguiría siendo la rosa, como con Baudelaire y las correspondencias. Sería el amor, o lo que sea. Pero aun así seguiría siendo la rosa. En ello no hay error, no si lo imaginas. Pero hablare de Tralk que es lo que me importa. 

El azul de mis ojos se ha extinguido esta noche,
El oro de mi corazón. ¡Oh!, cuán quieta ardía la luz.
Tu abrigo azul abrazó al que caía;
Tu boca roja sellaba la demencia del amigo.

El azul de los ojos es el mismo azul de la noche que abrazó al que caía, ¿quién es? no lo sé, no sé quién no podría descifrarlo y esto no es un estudio formal ni tampoco intenta serlo. La boca roja que sella la demencia, eso que suena tan sensual, como los labios de una mujer creo que no es más que una copa de vino. El que caía soy yo; no hay camino y mi vida va perdida, pero debo decir que el verbo no me es propicio pues siento que aún no paro de caer y sopeso en mi interior que hay aún más vacío que recorrer. Y el vino que me embriaga ahora es el que escribe. No hay razón para simular otra cosa. Wallace dice algo que es fantástico: 

"Una obra de ficción es una conversación que permite enfrentarse a la soledad esencial que se da en el mundo. Entre los seres humanos se da una situación de incomunicabilidad de emociones. La comunicación entre el creador y el lector es algo extraordinariamente misterioso. La buena literatura provoca una experiencia que permite trascender el aislamiento de orden subjetivo. Yo no sé si funcionará en español, porque es un término sumamente idiomático e idiosincrático, en realidad, la expresión de un sonido. Lo encontré una vez leyendo a Auden o Yeats, no recuerdo exactamente. Es como una epifanía, en el sentido que le daba Joyce al término, una revelación, la sensación de armonía y perfección que se siente en presencia de la obra bien hecha, de la obra de arte que logra su cometido. Es como un clic, el sonido que hace una caja que está perfectamente elaborada al cerrarse. El efecto inefable que provoca el contacto con la obra de arte. La comunicación entre distintas conciencias pensantes que se deriva de la contemplación de la belleza poética. En el acto de la lectura se da un componente que es el intento de establecer comunicación con otra conciencia, una interpenetración. Lo que llamo el clic es la capacidad de reconocer pensamientos y sentimientos que el lector siente como suyos, pero que no es capaz de verbalizar. Yo, como lector, en el momento de la lectura siento que el autor ha dado con las palabras que necesito para dar expresión a mis sentimientos. No les he dado forma yo, pero no por eso son menos mías: gracias al poeta, al escritor, han sido transfiguradas, y expresadas en una frase de gran belleza. En ese momento, el mundo cobra plenitud, solidez, rectitud."
Ese clic o epifanía que menciona es lo que es Tralk para mí y lo es desde que un rumor de sonata de piano arrumaba hojas secas en un patio lleno de aves negras. Lo supe desde que sentí que él como Chopin han hecho los mejores nocturnos. He intentado tantas veces tratar de escribir como él, pero me sobre pasa todo intento. Él ya dijo todo lo que podría decir.
Me vi andando por habitaciones desiertas.
Las estrellas bailaban, locas, sobre el fondo azul,
Los perros ladraban fuertemente por los campos,
Y un viento salvaje gritaba entre los árboles.

Y de pronto: silencio. La tenue llama de la fiebre
Hace surgir flores venenosas de mi boca,
Y cae el rocío, pálido y chispeante, desde las ramas
Como desde una llaga, gotea y gotea cual sangre.

Por el engañoso vacío de un espejo
Surge desde el horror y la oscuridad
Un rostro, lenta e indistintamente: ¡Caín!

La cortina de terciopelo roza apaciblemente.
La luna brilla sobre el vacío a través de la ventana.
Heme aquí, a solas con mi asesino.
No hay simbolismo (aunque me equivoque). Lo que quiero apuntar es la idea de que hay que imaginar las cosas tal y como son. Y son como las dice el poeta y no hay otra forma en que puedan ser y tampoco esconden más de lo que sus palabras dicen. Si la poesía refleja los pensamientos de un joven y sus impresiones sobre lo que vieron sus ojos, no han de ser menos reales que lo real. Ese horror encontrado en la guerra le habría embargado tanto el alma que tuvo miedo de sus aves negras, de los gusanos, los murciélagos y las arañas como seres más vivos de lo que imaginaba. Lo oscuro no es lo oscuro sino lo claro, un rincón, una sombra para el día en el que el sol arde tan fuerte que te hiere.

Siento que mi vida va a ningún lado. Un gran desfile de elefantes rosados en un cuento para niños. Una improvisación que perdió la melodía que la motivó. Todos van para todos lados y se esconden de sus propios miedos señalando a los otros, y los otros siempre son ellos mismos porque lo que hay en el mundo son espejos y ellos toman todo lo que crees de ti y lo convierten en dolor de cabeza, en una herida abierta. No todos sufren, es un caso particular el que menciono.

Georg Tralk es un poeta que admiro, sus versos son música, son camino y pesadilla.  No sé más de su vida que lo que se podría apreciar en cualquier parte. Adquirió adicciones como cualquiera de nosotros, sólo que la cercanía con el mundo farmacéutico le habrá dado la posibilidad de abusar y rebasar ciertas líneas que te meten en peligro. Igual a las líneas imaginarias que hay en el lugar en el que vivo, cruzar una línea que no ves ni de la que eres consiente te cuesta la vida. 

Escribió y murió joven. Fue a la guerra y eso lo aterro -eso dicen-. Una sobre dosis lo mato en su campamento. 



jueves, 18 de julio de 2013

03/42

me abruma la tarde. quisiera escribir pero no tengo nada que decir. qué digo. la primera regla para escribir; tener algo que decir. casi podría jurar que lloro. pero no importan. lo que juré y no, no importa.... nunca me hablaron de estos momentos del día dónde no pasa nada. donde nos escondemos del cielo. donde todos se ven felices menos nosotros. Steve Ray Vaughan muere en 1990 cuando un helicóptero que lo lleva a Chicago de regreso se estrella "Sweet home Chicago". B.B. King llamó a su guitarra Lucille "Thrill is gone", Clapton llamó a la suya Brownie "Layla", Black Beauty era el nombre de la Gibson negra de tres hambucker con la que toco Jimmy Page, "Black dog". David Foster Wallace se ahorcó, deprimido "Algo supuestamente divertido que no volveré hacer". Plath metió su cabeza en el horno y dejó el gas abierto "El rojo era tu color". A Lorca lo mataron "Agonía, agonía", Lavoe, Héctor Lavoe murió enfermo, Cortazar también (me recuerda a Oliveira), Jimy Hendrix murió de sobredosis "Hey Joe". no sé que decir. Led Zeppelin se desintegro cuando Bonham murió "Friend". Allende lo mató un golpe de estado, algo parecido le sucedió a Neruda, juran fue envenenado; "Canto General". y así va la vida y me abruma con sus recuerdos. dentro algo quiere salir y tomar posesión de alguna de esas vidas. Concierto en África, toque en el Blue Bird (Parker), jam session en el Wha Wha (Hendrix, Clapton, Jeff Beck)... drogas en alguna habitación del Royal Hotel. Muerte con algún tipo de justificación...