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martes, 16 de julio de 2013

Tres, poema

Ella trajo dos cervezas
una para mí, otra para ella
me la ofreció con una sonrisa
la brindamos sonriendo
la bebimos sin hablarnos
sólo escuchando la música
hasta el silencio.

**
-la delgada línea de tu cuerpo se parece al jazz, dije
ella me vio tratando de entenderlo
-¿de qué estás hablando?, preguntó con una sonrisa
-no lo sé, contesté. reímos por un buen rato
hicimos el amor en la alfombra
nos interrumpían fugaces miedos
 (improvisaba).
su mirada en la mía brillaba; recordé las fotografías de Miles
en el hall de un bar. Brilla como su trompeta, pensé.
-Tú eres música.
me besó.
-Improvísame, contestó poniéndose sobre mí.
suena Kind of blue, el ácido se deshace en las lenguas
estalla en los besos y luego todo es alegría
fiesta, melodía que besa los senos y
solloza en la piel.
se exhalan como el humo de un cigarrillo
 palabras respiradas por los oídos
se deshilvanan bailando
mientras los cuerpos se aman... 

**
Incendiada has muerto de la mano de Dios
destruida contra el suelo
tu voz rompe los espectros y sacude
de su lugar a los vivos.

aun así eres viva y te llamas deseo
melancólico blues, extraña enfermedad te toca
tus silencios son hermosos porque no evitan tu presencia
pero enferma caes al olvido
a la quietud de mis manos que te desean.



jueves, 4 de julio de 2013

Ezra Pound pone una toalla sobre mis hombros y da instrucciones, Ricardo Limassol

¡Cuánta terquedad!,
cuando decidiste ser
condenaste a tu familia;
sepultaste a tu madre antes
de tiempo.
Pocos pensamientos suicidas
acaban en el hospital
pero el tuyo
fue una pesadilla
de un lustro.
Provocaste a las amistades
como se provoca a un
batallón de fusilamiento
-vaya fino entretenimiento-,
la traición te puso lejos
y borró el pasado de la
historia.
Qué suerte tuvo esa pobre
mujer
de que no la mataras;
una fractura en su mano
derecha
y al día siguiente
decía que te amaba.
A pesar de las nubes negras
que son sombras de tu
sombra
y de las veladoras
que nunca fueron prendidas...
Recuperaste la
conciencia
y descubriste que
lo puedes
soportar todo.

hoy no quise bañarme, ni peinarme, ni salir aunque lo hice, no quise trabajar pero lo hice, no quise levantarme pero también lo hice. hice música que se quedó muda con el sol de la tarde, hice poemas que se comió mi perro. canté una canción en el baño, (bueno, lo hubiera hecho si me hubiera bañado). anduve a pielimpio mandando mails con mis poemas, pensando historias que escribir, enterándome de la poesía joven que se me escapa igual que la vida. le agradecí al poeta Lucas Ruppel la traducción al español de otro poeta, uno estadounidense, un poeta loco y Ruppel es otro poeta loco, y todos están locos y creo que me entienden, creo que están hay conmigo cuando hago la siesta, o aparento hacerla, porque dormir me hace doler la cabeza. están ahí, entre mi música y mis textos, entre mis malos poemas al jazz y el rock que suena. Mientras estoy haciendo bobadas todo el día; llenando formularios y enviando facturas. tratando de leer en inglés lo inentendible, allí están, vomitando como ebrios, como lo he estado yo en paradores que ven a Cali de lejos, esa ciudad tan salvaje, tan doble moral. libertina y conservadora. tan salsa y bohemia, tan llena de recuerdos del Caliwood, del Solar, del Nadaismo, de la Sexta, de Junachito, de Menga, de la narcovida. de su feria tan llena de vida y silencio y yo desde lejos igual que los poetas que leo, vomitando.


miércoles, 3 de julio de 2013

Ricardo Limassol, Todo menos trabajar

Me levanté en la mañana sin muchas ganas, todos los días parecen ser lo mismo. Estuve metido en  Facebook casi toda la tarde, leí un par de reseñas de libros, jugué un poco, no quería hacer mucho. Toda esta actitud que parece tan esporádica y desgraciada, es común. Dentro de ello hay a fin de cuentas una actitud frente al mundo, una actitud sobria aunque no por ella ajena al alcohol. Cuando estaba perdido en la desidia, en una abstracción total que variaba con melodías de canciones, encontré un libro que casi describía, si no mi día, sí la totalidad de mi actitud, mi preocupación frente a cosas como la poesía y la prosa. Leerlo es casi una revelación, no de lo desconocido, sino de lo cotidiano, de lo obvio (para pensar un poco en el This is water de D. F. Wallace). Todo menos trabajar es una obra cargada de fuerza que quiere luchar contra el mundo, que quiere ir en su contra y poner de manifiesto la sensación y las experiencia que nos trae la musa, que se ha ido, pero que esperamos, parafraseando algunos versos del autor, un joven nacido en 1987, Ricardo Limassol.

Hay nuevas voces en la poesía joven en Latinoamérica, vestigios de aromas y rumores de nuevas maneras de contar y escribir. Otra obra del autor es “Jóvenes que no tienen futuro, les habla su capitán” que más que versos son instrucciones acaso iguales a las que Whitman dio a los jóvenes de su tiempo. Casi parece una parodia de la misma voz, pero no por ello con menos fuerza y veracidad. Sus poemas son como pequeños manifiestos para superar el día. Parece cierto su último verso, el que cierra su libro (el cual podemos leer gratis en pdf), nunca quizá podremos construir un poema, un poema verdadero (esa es la conversación con el lector, así lo parece), pero se escribió lo mejor que pudimos en la vida así nunca nos volvamos a ver.


Zing

La poesía no nace de la poesía,

los amantes no pasan el tiempo leyendo poemas;

ninguno de ellos está calvo,
ninguno pasa sus tardes fumando cigarros
y bebiendo café.
Ceniza caía sobre el vestido de la musa,
el terciopelo arruinado y ella enfurecida,
se marcha de ahí sin pagar su cuenta,
nadie le dio importancia,
nadie sabía cuánta falta haría
su presencia.
Sinceramente:
Yo espero que regreses
y nos vayamos juntos.
Ricardo Limassol, Todo menos trabajar




Les dejo el link de su pagina allí pueden encontrar su obra.