Cuando se habla de literatura en la red, o nacida en la red, o compartida en
la red, por lo general se habla de poesía en la red. Se habla de movimientos
como la alt lit. Pero esto no es exclusivamente de la poesía, o exclusivamente
de movimientos como el de la alt lit, aunque claro, sea de ellos quienes
hablamos. La prosa y la crítica también tienen su espacio.
Una antología de narrativa de la alt lit es la muestra de que hay más que poesía en el movimiento. Algunos también han dejado sus libros
gratis en internet con ánimo de compartir, así encontramos el
Nobody Trusts a Black Magician de xTx. Sumado a esto, podemos hablar de la literatura que se
escribe para diferentes sitios web como
Electric Cereal, o
Word Riot, o
HTML Giant (en la que también hay una extensa lista de reseñas y comentarios
críticos a los libros de los nuevos narradores). No hablamos aquí
de The Paris Review o The New Yorker o Harper's, que han sido por tradición
algunas de las publicaciones encargadas de la difusión de
los nuevos escritores (aunque hago mención de la aparición de Dorothea Lasky recientemente en las páginas de
The Paris Review).
Esta tendencia en la narrativa no es únicamente en inglés. El
colombiano Juan Guillermo Sánchez, luego de una labor titánica, autofinanció la
publicación de su libro
Diarios de Nada que fue finalista en el concurso de
cuento ciudad de Bogotá. El libro puede leerse gratis en la red. Esto se suma también
a escritores, no tan nuevos, pero que se arriesgan a dejar para libre descarga
sus libros. Como Javier Moreno y lo que hace con
Rango Finito. Otro colombiano
que se abre paso en las redes es Fabián Buelvas, su colección de relatos
Espacios se puede descargar gratis. El mexicano Ricardo limassol
ha dejado libre algunos fragmentos de su libro
"Toda la cerveza quepudiera beber si dejara de comer". Pero en las publicaciones
virtuales es donde aparecen y está el espacio para encontrar esos nuevos
narradores. La
Revista Mutantres, la
Revista Anomalía, ambas con parámetros
muy distintos se encargan de esa difusión. En
Scribd encontramos al talentoso
Ignacio Irulegui quien logra un relato sin puntuación, como extraído de las
últimas páginas del Ulises de Joyce, con una atmosfera conspiratoria y
violenta. Antonio J. Rodríguez es otro narrador joven a seguir (también es un crítico literario). Muy criticado,
sí. Pero escribe bien, eso nadie se lo puede quitar. Hay un par de relatos suyos
en la red, uno es
El desierto de lo real, el otro,
la crisis de los veintipico, recogido por Playgroundmag en su sección
Ficción Rara, que en su
segundo volumen trae consigo a otros narradores jóvenes como María Yuste o
Lucía Clementine.
Ficción rara en su primer volumen publicó textos de Ana
Carrete, Tao Lin y Ben Brooks, todos en español. Una traducción reciente
también se ha hehco de Noah Cicero por parte de
Enrique Zamorano y
Caterina Scicchitano.
Recordemos la página
Efecto 2000 y su espacio abierto para narradores que quieran escribir sobre los años 2000.
La red no sólo estalla en poesía. La red estalla en literatura, sea esta en prosa
o poesía o crítica literaria.
Hago mención a la
Revista Matera, de la ciudad de Bogotá. También el blog
The Burro, quien con su actividad de fanzines propone otras formas de escribir (también hay mucha música allí, mucha).
Desde Medellín, muy underground y necesario.
Si se preguntan por la literatura, ella esta está en las redes, y busca
lectores.