Mostrando entradas con la etiqueta nada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nada. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2015

Persona



    
 
     Esta persona se siente frustrada. Medita constantemente en el suicidio. Lo ha googleado un par de veces y se ha quedado riendo por horas pensando en lo aliviado que se sentiría si muriera. De su cuarto sólo aprecia una impresora Epson de la que han salido casi todos los libros que tiene, libros descargados de forma ilegal de internet y que se guardan en cajas o se apilan sobre una mesa que cojea. La cama está desordenada y sucia. Su cuarto es poco agradable. Pasa muy poco tiempo allí por esta razón. Frente a la pantalla reproduce un video de pornhub.
     Esta persona se acuesta tarde y se levanta temprano. Unas tres o cuatro horas a lo sumo duerme. No tiene seguro médico. Por esta razón no va a ninguna revisión para controlar su trastorno de sueño que se ve alterado por un consumo excesivo de cafeína. Toma una taza de café cada 40 minutos aproximadamente. Paga el alquiler con el dinero que consigue vendiendo mdma a universitarios que por lo general están inscritos en programas académicos de la facultad de humanidades. Siempre tratan de hacerse amigos de él para conseguir descuentos o alguna pastilla gratis. Así que esta persona se muestra esquiva, callada y seria. Ha llevado esta actitud a todos los planos de su vida. No confía en las otras personas.
     Trabaja mucho para pagar el alquiler. Aunque es relativamente sencillo lo que debe hacer. Lo que le exige su empleo es estar sentado por algunas horas en sitios estratégicos del campus universitario o bares del centro. Aunque le molesta ocupar ese tiempo en una labor que tiene que ver con tratar a otras personas. Es lo único que me molesta, piensa. Suele reflexionar en lo afortunados que son los trabajadores en las fábricas japonesas que carecen totalmente de interacción con otros seres humanos. Se sueña como una especie de máquina humana. Hacer su trabajo, ir y venir, sin complicaciones. Sin tener que pasar por esos molestos momentos en los que otra persona se acerca intentando comenzar una conversación que indudablemende terminará en la petición de un favor.
     Esta persona en lo que realmente quisiera ocupar ese tiempo es en poder sentarse frente a la pantalla o tomar uno de sus libros impresos en papel blanco y dejarse ir.
     Ve en el suicidio una especie de salvación, pero no lo ha intentado aún. Medita sobre este asunto. La conclusión a la que llega es esta: mi familia no tiene cómo pagar un sepelio, morir sería endeudarlos, y ya están demasiado endeudados. Es un acto estúpido morir en este momento. Vivir es en sí misma una forma de economía que le parece triste. No morir es una forma de ocultarse más profunda, de preservar cierto equilibrio. Y acepta este pensamiento como una verdad antes de quedarse dormido. 
     
      

domingo, 3 de mayo de 2015

De pie frente a la pantalla

    


     Es el año 2000 y Andrés está frente al televisor con el rostro impávido. El mundo no acabó al cruzar el umbral del 99 como se había hecho viral la noticia. Aunque entonces no se conocía como “noticia viral”, sino como una alarma generalizada, una pandemia de miedo similar a la que sucedió en 2012 y que Andrés siguió con burla a través de su cuenta de twitter. Sin embargo, en el 2000 dejaba el gameboy para acercarse a la sala. Una mujer tenía una bomba al cuello, un collar, ¿es esto es verdad?

    A veces se recuesta en la habitación, sobre la cama, vista al techo, con la radio encendida y deja pasar el tiempo. Las horas son una carga, y aplastado por ellas Andrés no se mueve. Elude cualquier sensación. La nada lo abruma. ¿Un collar al cuello? Sí… Andrés se siente de manera extraña. Tiene 14 años y no recuerda muy bien nada de esos años. Quizá el nombre de su programa favorito, el nombre de la chica del colegio que le gusta; recuerda el rostro de la chica que beso en la biblioteca, pero no su nombre ni dónde la conoció; no tiene un perro, o eso cree recordar; tampoco un gato. El supernes está junto al televisor. Andrés está solo. Su madre ha salido a trabajar. Su padre no está en casa, no lo ha estado nunca. Andrés pasa de pie mucho tiempo viendo hacia la pantalla. Entiende que cuatro hombres, guerrilleros, plantan el collar en el cuello de la señora a quien ve junto a un barranco de tierra amarilla acompañada de un oficial de policía que no usa protección antibombas. Quiere hacerle sentir que no hay de qué preocuparse. La imagen está en las pantallas a nivel nacional.

     Otros dos momentos en la vida de Andrés han sido como este en el que se queda frente a la pantalla sintiendo algo que no sabe explicarse pero que le hace sentir vivo. El primero lo recuerda porque fue un día cercano al nacimiento de su hermano. Veía la televisión en la mañana, su madre había salido al hospital urgida por unos dolores, tenía ocho meses de embarazo, no había que correr riesgos. Estaba sentado sobre una alfombra roja. Primero un informativo de última hora en la televisión y luego una trasmisión en directo desde el lugar de los hechos. La expresión “lugar de los hechos” le hizo gracia. Un terremoto destruyó la ciudad de la que es origen su madre, eso lo consternó, recuerda, pensaba en sus tíos y la gente que había conocido en las vacaciones pasadas. El segundo sucedió en 2001 cuando sin explicación los soltaron temprano del colegio. Cuando llegó a casa y encendió la televisión vio en cada canal lo mismo. Una imagen de un avión estrellándose contra un edificio. Una y otra vez. En cada pantalla del mundo.       

     En todos estos momentos hubo algo en común que lo hacía sentirse bien; compartía algo con alguien más. Estaba solo, pero al salir al siguiente día sabría que todos hablarían de aquello. Entonces él también podría decir algo. Entonces él no estaría solo con sus pensamientos. Entonces sabría qué decir y cómo sonar. Entonces no se sentiría extraño en los lugares que comúnmente se sentía extraño. Demasiado solo. Demasiado acostumbrado a dejar pasar todo. Menos esto.

     A los 16 toma una botella de vodka solo en su casa. Comienza a tener problemas con el alcohol. Su madre no se entera hasta un par de años después cuando encuentra bajo la cama de Andrés un bar clandestino. Bebía todas las noches antes de dormir. En 2003 abrió su primera cuenta en Hotmail, la misma que ha tenido hasta el día de hoy y la que revisa en este momento buscando la respuesta para una beca en la universidad. Mucho tiempo desperdiciado. No sucede nada, y eso le hace sentir triste. Pero en el 2000 nada de esto importa y se siente particularmente bien estando asustado frente a la pantalla. 

viernes, 9 de enero de 2015

Ahora mismo


Hoy he pensado en suicidarme. No de una forma en específico. Sólo he pensado en mi cuerpo sin vida y en algo que sería como un gran descanso. Esto puede sonar estúpido, porque una vez muerto probablemente ya no sienta nada. Sin embargo, imaginaba algo como un gran descanso. Era consciente de este alivio, se parecía a fumar mucha marihuana o a salir victorioso de una exposición en quinto grado. Hay un programa de concurso en la televisión en el que todo es muy oscuro, los participantes deben soportar cierta cantidad de tiempo con cierto tipo de insecto, o roedor encima, a veces es comida o simples tiras de plástico. Ellos no saben qué es, deben adivinarlo. Durante el transcurso del programa pasan diferentes pruebas por el estilo. El ganador lo ponderan entre sus aciertos y el tiempo, eso creo recordar. Bueno, así me siento. Todo al alrededor se ve tan oscuro. Siento algo, se aproxima, y tengo miedo. A diferencia de algunos participantes permanezco quieto, simulando que no me importa.
Me preocupa mostrarme como un cobarde, también me preocupa dar muestras de que esto me preocupa. Esto es vanidad en segundo grado según libro que leí.
Creo que el problema de todo esto deviene de la soledad. Paso mucho tiempo solo. A excepción de los amigos con los que hablo en internet no hablo con nadie más. Pero esto no es estar solo, en el fondo, comparto y estoy con otras personas. Oímos música, compartimos fotografías. Podemos enlazarnos en videoconferencias y reír un rato. Chat Roulette suele ser muy divertido a veces. Me masturbé frente a una desconocida la última vez, ella reía. Ese es el tipo de sexo que tengo ahora. No estoy solo en realidad. Eso sólo sucede cuando me desconecto, pero nunca me desconecto.
¿Qué me enferma de la vida?
Tengo una relación con una chica, ella se llama Jade, igual que la joya, aunque nunca he visto un jade, no físicamente, he visto las fotografías en internet que es lo mismo. Ella y yo tenemos una especie de relación virtual. Hablamos mucho. Ella envía fotos de su cuerpo desnudo y habla de sus fantasías. Han pasado días en que nos hemos masturbado uno frente al otro. Le gusta que tome fotografía con mi semen sobre su imagen en la pantalla. Una vez me preguntó si no me parecía esto enfermo. Respondí que no, en ningún modo.
A veces, cuando ella no está conectada, paso largo tiempo pensando en ella. Si estuviera cerca tal vez tendríamos una relación real. Pero real no significa que lo que tenemos no lo sea, no. Sentir su cuerpo, la tibieza de su piel y no la de la laptop. Ser infiel en internet es bastante fácil, es la norma, creo. Igual que en la vida real, pero con real quiero decir la de allá afuera. Esta también es real. Si vieras el historial de mi navegador sabrías exactamente qué tipo de persona soy sin tener que preguntarme nada. Eso  es todo lo que soy. Eso es lo real. En este momento digo por real lo que hace la gente en la calle. Eso que he dejado de hacer porque he entrado en esta oscuridad aburrida en la que algo camina por todo mi cuerpo. Sufro ansiedad. A diferencia del concurso de televisión aquí no hay ningún premio. Sólo estas así, mientras otros se divierten viéndote.
La vida es una gran burla, es la risa enlatada de las comedias.
Tal vez, si quiero suicidarme, y lo que soy es exactamente todo esto que hay aquí, en la red, entonces sólo debería desconectarme. Ese sería el camino. Dejar de existir dónde existo con más fuerza. Pero pensar esto no me genera la sensación de un gran alivio, sino de un gran terror. Odiaría dejar de existir en la red. Soy lo bastante sensato para googlear mi nombre y darme cuenta de que existo, de que no quiero dejar de estar aquí. Vivo en un algoritmo. Tal vez sólo deba saltar de él como de un gran edificio.
Dejar de existir.
Desconectarme.
A lo mejor toda la ansiedad deviene de una vida banal dentro de internet. Si muriera para internet de todas formas podría seguir navegando, como un anónimo. Podría visitar pornohub, del modo en que deben hacer los fantasmas, si existen, al visitar los cuartos de las mujeres mientras se cambian. Quizá especulo mucho sobre algo sin sentido. Nicole me ha dicho que soy la reina del drama. Quizá, no todo se me va tan  mal.
Sin embargo, el suicidio, según Camus, es la única reflexión necesaria y verdadera. Hay un sentimiento de levantarme y olvidar todo. Olvidarlo como si jamás hubiera estado presente nunca en ningún sitio. Irme a un pueblo del centro del país y trabajar en alguna finca recogiendo los frutos de la cosecha. Viajar por temporadas a distintas regiones, embriagarme en las cantinas y tener muchas mujeres. Sobre todo eso; amar sin que nada me restringa. Esto es un pensamiento banal. Y demuestra el miedo que tengo frente a la vida.
Aparte de Jade hay tres mujeres más con las que llevo prácticas similares. Pero es Jade quien disfruta más el momento, o así lo parece. Ella es mi favorita, igual que de lo diferentes sabores de gelatina la de limón es mi preferida. Hay dos escritores que quiero leer, uno se llama William H. Gass y el otro Robert Coover. No he podido comprar sus libros. Aquí otro asunto que me preocupa, pero que aparento que no; el dinero.
No lo tengo.
Cada día de mi vida es encontrarme ante el limbo laboral. He hecho por lo menos veintitrés pruebas para tomar un empleo. No pruebas sobre el trabajo, sino exámenes de opción múltiple que rastrean el tipo personalidad o actitud que tienes. Algo en ellos dice que no soy apto para ningún tipo de oficio. Mesero, vendedor de tienda de ropa, zapatos, repuestos, lencería, colchones, chucherías, articulos para el hogar, cajero en supermercado, cajero en Mcdonals.  ¿Quién falla una prueba para trabajar en Mcdonals? Tal vez no sirva para nada.
Me he sentado a escudriñar algunos libros. Quiero escribir algo, me lo he planteado, y si bien no será algo muy grande, debe ser perfecto. Quizá sea la última cosa que haga en vida. No tengo muchos libros. Los pocos que tengo no me gustan tanto como los que he descargado de internet. Tal vez sólo deba saltar.
Ahora mismo.


viernes, 12 de diciembre de 2014

kjdhgudatvnodgetsdgn



Hay una pregunta que tengo que hacerme, estoy sintiéndome como un pedazo de mierda, espero el cambio del semáforo. Claro, esto que digo no me pertenece, eso es de un relato de sam pink, pero ¿importa? digo, no me siento yo mismo como un pedazo de mierda mientras espero el cambio del semáforo. Hay tantas cosas que debo decirme, tantas. Me odio completamente, no lo entenderían. Esto es una confesión, es patética y terrible. He tomado tan solo un par. No preguntes. Sucede que llevo un par de semanas durmiendo solamente cuatro o cinco horas, estoy acabado. La última vez que fui a orinar lo hice con sangre, lo que faltaba. Hay más, lo sé, pero cómo lo explico.

El semáforo cambia, cruzo rápido. No tengo prisa ni nada por el estilo, simplemente me gusta caminar rápido. Me siento idiota caminando lento porque me veo como una de estas personas que camina lento y que estorba a todo el mundo, ellas ni se dan por enteradas. Malditos viejos, casi siempre son viejos que ni pueden andar. Es molesto. Camino deprisa y entro a la biblioteca porque quiero hallar un par de libros para leer en los próximos meses. Pero, ¡qué idiota!, lo que necesitas es un empleo, un maldito empleo. Busco libros... ¿Por qué buscas libros niñato infeliz, ah?

Cuando escribo debería lograr destruir el discurso, que se destruya así mismo. Odio las personas que hablan demasiado, esas personas no son de confiar, son terribles y casi siempre andan repitiendo lo mismo. Odio a ese tipo de personas. Por eso quisiera que estas palabras se anularan así mismas. Claro, estas palabras tampoco son mías, son de des forest, pero, ¿importa? si es lo que siento ahora y lo que quiero decir, ¿no todo es un maldito plagio? ¿No plagió shakespeare? ¡Vamos!, hasta el más grande.

Realmente lo que me molesta es sentirme solo e inútil, ¿por qué tan solo y tan inútil? Debes hacer algo con tu vida. Dios. Algo, si lo supiera. Hace tres días vino a visitarme marcela. No nos veíamos desde que nos graduamos del colegio, hace diez años, ¡por dios!, diez. No sé qué pensaría aquella mujer, se le ocurrió que pasar a saludarme sería algo lindo. Decepción total. Llevo una vida terrible. Ya no consume drogas, lo cual es tonto porque en el colegio lo hacíamos todo el tiempo. Dijo que no he cambiado, le dije que en efecto no lo he hecho. Nos despedimos como si no nos conociéramos de antes, todo fue tan parco.

Lo que quiero decir, más bien, lo que quiero decirme es que debo dejar esto, debo enfocar mi tiempo en otras cosas. Maldita sea, el libro que busco no está. He intentado no sentirme como una mierda, y allí estoy sentado tomándome un café solo mientras pienso que la vida puede ser mejor en algún momento en el futuro, algún día tendré mi revancha, pienso. Revancha no significa nada distinto a ir de fiesta. Mientras voy en el autobús de regreso a casa pienso en esto, hago de cuenta que me he ganado la lotería, compro una finca con piscina a las afueras de la ciudad, no, la alquilo, no, la compro, e invito a los amigos, a todos, que son un puñado pero que están lo bastante lejos como para no venir si no les costeo el viaje. Así que invito a mis amigos, la lista es reducida, la amplío, eventualmente pienso que talvez algunas personas pudieran simplemente pagar la mitad del coste, yo pagaría la otra mitad. También pienso en mujeres voluptuosas.

El otro libro está en la siguiente dirección, c360.s... los anaqueles de la biblioteca están a medio llenar, no todos, pero sí algunos. Hay muy buenos lectores en estos lugares, me gustaría conocerlos. Pienso que todos mis amigos son unos idiotas, también pienso que el idiota soy yo, también pienso que todos somos idiotas y soy más idiota que todos, también pienso que soy el único que se preocupa de forma idiota por quienes son unos idiotas. Medito esto mientras hago fila para que registren el libro a mi nombre. Debo 1.400 pesos a la biblioteca, lo cual impide que recurra a la maquinita de autopréstamos y evitar esto. Supongo que las otras personas en la fila también son deudoras. 

¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Por qué piensas tanto en la muerte?... hago preguntas por el estilo. Me siento como un pedazo de mierda mientras espero la ruta de autobús que me devuelve a casa. ¿Qué harás con tu vida? ¿Qué hace uno con lo que odia? Mientras bebo el café leo las contraportadas de los libros que saqué. Una profesora muy amable me ha recomendado algunos para que adelante estudios en políticas públicas y de educación. Dice que es cierto lo que pienso, está totalmente descompensado el programa académico, el cual, para ser una licenciatura en verdad es muy ingenuo y pobre. Es triste. Ayer alguien me preguntó que pensaba de la carrera de literatura. Esta persona quiere inscribirse. Ese alguien ya tiene un título en administración y un doctorado en administración pública. ¿Qué ganas de venir a perder el tiempo con un montón de niños que no saben nada de literatura? Los que saben no están aquí o están estudiando otra cosa. Lee, lee todo lo que puedas y verás, si de verdad te gusta la única preocupación debe ser leer, dije, parecía estarme hablando a mí mismo. Dijo que se leía 17 libros al año, sagrado. Para mis adentros reí. Tal vez por cosas así es que no tengo amigos.


Por lo regular cuando me siento como un pedazo de mierda me acuesto en el suelo y me quedo viendo hacía el cielo. No lo hago inmediatamente lo siento, sino luego de hallar la pregunta que quiero hacerme. Las nubes no me entretienen ni el cielo azul, tampoco lo extraño que debo verme tendido viendo cruzar esas estúpidas invenciones de dios, si fue así. Hallar la pregunta correcta es bastante difícil. Sólo así puedo dejar de sentirme como un pedazo de mierda, no porque no lo sea, sino porque las moscas dejan de volar sobre mi cabeza: ¿por qué no escribes esto?... Esta pregunta tampoco es mía, pero, ¿importa? 
  

Invariablemente


Va tarde, lo sabe, ¿qué tanto?, es lo está por descubrir. Lleva los auriculares puestos, el autobús va atestado de gente. Escucha Atom heart mother de pink floyd. Sabe la canción dura tanto como el recorrido. Así,  invariablemente de lo que suceda,  descenderá en la parada que le corresponde en el mismo momento en que esta termine. Esto no se debe a la eficiencia de la ruta o el servicio de transporte, el cual nadie estaría en desacuerdo de calificar como una mierda, sino a que contiene, invariablemente, todos los contratiempos posibles que la retrasan. Años anteriores el mismo recorrido sólo tomaba 10 minutos. Esto se escribe también en el tiempo que dura la canción y terminará, invariablemente, en el mismo momento que ella. Hace esto todos los días al volver. Una señora, con un bolso muy grande, lo pisa. Una expresión de malestar enseña su rostro, sin embargo, no gira para ver  a la señora y decirle con la mirada cuánto le molesta ni reniega ni hace nada, acepta todo con estoicismo. Esto es así. 

Mientras escucha la canción le molestan las notificaciones del chat de facebook informándole que Claudia le escribe. Está apretado entre la señora del bolso grande y un viejo que hiede a cigarrillo. En este momento ha empezado el solo de guitarra. Mueve su pie, el ritmo lo induce. Pisa a alguien en el tercer movimiento hacia arriba y abajo de su pie izquierdo. Mira para disculparse. Es una chica de buen aspecto. Se disculpa. Se dice que nunca la había visto en esta ruta ni a esta hora. Va agarrado del pasamanos superior. Sus manos están arriba, aunque no del todo la izquierda, allí lleva el celular. Cada tanto ve a la pantalla. Así sabe que las notificaciones son de Claudia. Ve la hora pero le es indiferente, sabe que va tarde y que invariablemente todo acabará junto con la canción de pink floyd. Se han reproducido apenas 7 minutos. El bus gira en la esquina del comercio, se adentra en el barrio. Como a 200 metros hay una parada de autobús. Allí se detiene porque alguien oprimió el timbre. Una persona cruza por atrás suyo, lo empuja hacia adelante. Recuesta su cuerpo contra la chica hermosa a la que no ha dejado de ver, pide de nuevo disculpas, trata de decir que no ha sido su culpa, son los malestares invariables de esta ruta. En este momento la canción que se reproduce en su teléfono y que viaja a través del cable de los auriculares para sonar en sus oídos llega al punto del coro gregoriano. Él está viendo a la chica a los ojos durante ese instante en que alguien cruza por atrás suyo y el se recuesta y pide disculpas. Por un momento piensa que ese momento es mágico; sus miradas encontrándose, el coro de fondo, todo muy angelical. Sin embargo, mientras tiene este pensamiento, alguien lo golpea en la cabeza. 

Ya casi, se dice. Cierra los ojos, escucha volver el solo de guitarra. Se imagina por un momento tocándolo. Él es Gilmore. Se deja llevar. Mueve un poco su cuerpo, baila levemente. Es inevitable, siempre lo hace cuando llega a este momento. Probablemente sea el minuto 12 o 13. 

Recuerda que va tarde, así que vuelve a la realidad, a esta, la del viaje en autobús a través del barrio donde ha vivido los últimos 15 años de su vida. Se queda viendo a través de la ventana. Tiene recuerdos de su infancia, recuerda haber corrido por una y otra calle. Haber visitado a una chica o dos, haber vencido en un partido de fútbol en aquel parque. La chica hermosa le pide un permiso, se levanta. Se baja en la próxima parada en la que el autobús se detiene. Se le queda mirando el culo. Piensa que en verdad nunca la había visto. Va tarde, pero no puede hacer nada. Invariablemente la ruta de autobús durará lo que dura la canción reproduciéndose. No le queda más que refugiarse en ella, esta es el tiempo, el único.      

La canción de pink floyd se divide en 6 momentos. Tal vez haya el mismo número de paradas en la ruta de autobús. No lo sabemos porque no las hemos contado todas. Hemos mencionado simplemente dos porque han sido de importancia en la historia. Retomemos: la persona que cruzó atrás suyo empujándolo hacia adelante. La chica de aspecto hermoso. El viejo con olor a cigarrillo se sentó en el puesto de la chica hermosa. Una adolescente con un morral de hello kitty. Una parada en la que alguien timbró para bajarse, en la que el autobús obedeció pero nadie lo hizo. Se pierde todos esto momentos porque se concentra en la canción que escucha. La adolescente se bajó mientras él tenía cerrados los ojos e imaginaba que era Gilmore. Los sonidos se vuelven átonos, se orquestan trompetas, suena como a caos. Lo disfruta. Está cerca a la parada, la suya, lo sabe, también que va tarde, lo que no sabe es cuánto, eso lo descubrirá en los próximos momentos. La canción suena con un sonido de violín, o violonchelo, y es nostálgico. 

El bus se ha desocupado un poco, esto le da posibilidad de que pueda soltarse y acomodarse para leer los mensajes de Claudia. Abre la ventana de chat en su teléfono, lo primero que ve es un emoticón que llora. Sube, ¿ya llegaste?, pregunta ella. ¿Dónde estás?, ¿te esperamos?, hoy ha sido un lindo día, te quiero. La canción llega al punto de coros sublimes, se anuncia la próxima parada. Ve que hay una notificación más. Acerca su dedo y toca. Se extiende la pantalla de notificaciones, alguien te ha mencionado en un comentario. Toca con su dedo para leer, tal vez es algo por lo que voy tarde, piensa... sabe que invariablemente se sentirá como una mierda, que tendrá que pedir disculpas. En este momento acaba la canción. No hay mucho que podamos decir para justificar esto, justo como Andrés. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

La Polifonía de la Nada




"La polifonía de la nada" recoge 11 relatos que en su mayoría han sido escritos para este blog. Son relatos que han nacido de ejercicios de escritura, de búsquedas y fracasos. En ellos hay mucha metaficción y giros hacia ningún lado. Son sobre nada, sin ninguna pretensión se adentran en cosas cotidianas y que no tienen ningún sentido. En ellos no se ha propuesto nada diferente a jugar con algún tipo de narración no formal. Son ejemplo, en últimas, de cómo no escribir. 

 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Aquí no hay nada

En uno de lo ordenadores de la biblioteca encontré tres carpetas llenas de pornografía. Las copié a la memoria que tenía junto con tres libros digitales bajados ilegalmente, sobra decir que el porno también fue descargado ilegalmente de la red. Pero no es lo único ilegal; yo no soy estudiante de esta universidad y he utilizado el servicio que sólo es posible a los estudiantes matriculados aquí. Pero qué me importa ello, tengo mis libros y mi porno. Al salir de la biblioteca fui a tomar un café, los precios eran altos. Afortunadamente había recibido dinero de una tía que pensando que soy una promesa que dará nombre al apellido de la familia ha decidido enviarme una ayuda para que pueda estudiar tranquilamente. Sobra decir que el dinero que envía es una miseria que no alcanza para nada, también sobra decir que no me he matriculado en ninguna universidad y que prácticamente todo me lo he estado gastando en putas. Una de ellas se llama o se hace llamar claudia, la veo sentada en una de las mesas de la cafetería. Hago como si no la viera. Imagino que ella hace lo mismo.

Los libros que me descargue son de poesía. Sí, soy poeta. Vivo en internet con mil nombres distintos. Soy un pessoa pero que no está loco. Soy consciente, a diferencia del portugués, de mis múltiples caras. Mis espejos en múltiples blogs y foros no tienen el éxito que deseo. Lo siento. De hecho no soy nada interesante. Esta historia no es significativa en ningún punto. Tal vez únicamente en ese, en su parquedad y falta de singularidad. Esto es lo que llaman literatura solipsista, creo. Pero yo no quiero ser solipsista. hablare en tercera persona... La vio sentada en una de las mesas de la cafetería y ocultó su rostro. ¿Cómo reaccionar cuando te encuentras a tu puta preferida en circunstancias no naturales? con "naturales", pensó, me refiero a que "esto no es un motel, esto no es un burdel". La olvidó pronto porque recibió una llamada telefónica de su prima que preguntaba sobre el resultado final de sus notas. Él dijo que se encontraba muy ocupado, voy a una reunión, ahorita te llamo. Colgó. Su prima pensó que era un tipo muy ocupado. Diferente a su hermano que todo el día se la pasa jugando en el playstation... Escribir de ese modo es aburrido. Creo que así debería empezar algún cuento que debería escribir. En fin. Me llama mi prima para darme una razón de mi tía, le cuelgo inmediatamente mintiéndole sobre ir a una reunión. Cruzo una mirada con claudia. Sonríe. Me pongo nervioso. Viene hacia acá. Hijueputa, ¿por qué me pongo nervioso? Hola, dice ella....

Mientras escribo esto escucho una entrevista que le hicieron a david foster wallace en 2003 y donde tiene una mirada rara, como perdida,.. en otro sitio. Tengo la ventana del video junto a la ventana de esta página. Una junto a la otra como si de una quisiera verter contenido a la otra. Pero el video no tiene subtítulos y no sé inglés, así que no entiendo más que sus baah, sus mmmm, sus ah, sus p p p p... tiene un tartamudeo simpático o lo que me parece a mí un tartamudeo porque, claro, no entiendo que dice y tal vez las palabras que lleva en su discurso me parecen a mi un tipo especial de tartamudo cuando no lo es. Tengo junto a mí la memoria en la que copié algunos videos porno. Los vi un poco. Noté que se trata de videos amateur grabados por alguna pareja de allí mismo de la universidad. No son descargas de internet. Me pareció demasiado extraño que estuvieran en una carpeta pública. Pienso que he sido afortunado, pero también siento algo que es como un deber de ir a borrarlos. Esto debería ser una historia en algún momento. Alguna historia de lo que sea. pero en realidad, no hay nada aquí. Siento deseos de follar con daniela, una daniela que no es la que pueden referenciar conmigo. No, ¡por dios! esto es ficción, de algún tipo raro, pero lo es. Pienso en que quiero amar a rut, ella no se llama rut en realidad, pero el nombre que lleva en su vida real también es bíblico.

martes, 29 de octubre de 2013

Nada

El televisor encendido, a todo volumen. Mi sobrina juega y la abuela grita. La noche es fastidiosa. Mi cuerpo suda, la pantalla del portátil hace brillar el rostro; me muerrdo los labios, pupilas dilatadas, mirada lasciva. En el porno todos gritan, igual que en casa, el ruido es sinónimo de vida, todo es una locura. Sasha en la pantalla me saluda. El ruido aturde mi cabeza, estoy tirado en la cama. Luego de un rato me levanto. 

Veo desde la ventana, está junto a la biblioteca, y veo a través del cristal y luego giro hacia los anaqueles de madera de la biblioteca. Afuera la luz naranja en el pavimento, las líneas blancas de la calle, un perro pasa oliendo entre el césped aquí y allá. Al otro lado, en los anaqueles de la biblioteca, está En el camino, Keurac. Pulp, Bukowski, una pequeña porcelana en la que un joven toca una guitarra, algunas revistas musicales llenas de polvo, un libro de Roberto Bolaño. Un vistazo a la ventana otro a la biblioteca. Tediosa sensación. Llevo un jean y una camiseta blanca, estoy descalzo. Bajo mi cama hay escondida una botella de aguardiente, la saco y bebo un par de sorbos. Junto a la ventana invento poemas. Una chica pasa, lleva unos pequeños shorts; trasero grande. La saludo con una sonrisa, no la conozco. Responde amablemente con la mirada, sigue de largo.

Escucho el televisor que está en el primer piso y a la pequeña niña repitiendo lo que escucha con gritos agudos. Me desespero un poco. Sofía ha vuelto, la universidad está detenida, y no tengo un trabajo. Mis días avanzan, no mejoro en la poesía, bailo igual de torpe que antes y bebo siempre que puedo hasta perder la memoria; la vida de ensueño, y estoy peor que la última vez. Antes el futuro consolaba. El vigilante de la cuadra cruza en su bicicleta, me saluda levantando la mano, respondo con igual gesto. Tomo un libro de la biblioteca.    

jueves, 15 de agosto de 2013

Terror a la nada

Como siempre estoy bebiendo un café frente a la pantalla. Imaginé escribir una entrada brillante sobre cualquier tema. Imposible. Estoy harto de leer a Borges, está mañana leí o traté de leer un cuento suyo, fue como sentir una alergia respiratoria; dificultad para respirar, tos, repulsión por libros viejos y bibliotecarios ciegos. Esto también es amor. Me harté porque quiero leer algo nuevo; nuevo escritor, nuevo libro. llevo días buscando escritores jóvenes en la Internet. Frustración en ocasiones. Pero me siento feliz por ir descubriendo nombres y obras. Caminos; espejos. Quiero hablar de ellos, hacer un inventario, no para guardar nombres y obras, para guardar mis afecciones, mis angustia, hacer manifiestas todas estas relaciones perdidas bajo canones, ¿canones?... No sé como decir que estoy entusiasmado con la búsqueda, dejaré una obra y un autor por ahora. Al desconectarme pienso en esto, en esta nueva forma de escribir y sentir, en esta forma nueva de hacer música. Lo hago mientras tomo a Ruben Darío; veo a Dostoyevski junto a mí. Volver a casa, ver televisión junto a tus padres y, pensar que todos se divierten afuera. así me siento al lado de estos libros.

Diarios de nadaJuan G. Sánchez