viernes, 3 de octubre de 2014

Mil Novecientos Violeta

David Meza, Antonio J. Rodríguez, Luna Miguel y Ben Brooks

La literatura está naciendo y fluyendo a través de internet y eso está sucediendo justo ahora. La Fundación La Casa Encendida ha organizado un evento llamado “MilNovecientos Violeta” para hablar de esto precisamente; de las relaciones de literatura e internet, de la nueva generación de escritores y también de ovnis. Sucederá el 16 y 17 de octubre, a las 19:00h para ambos días (hora de España). La poeta Elena Medel estará moderando el evento. El gran invitado es David Meza, quien desde El Gaviero Ediciones ha publicado una obra cosmológica y hermosa: El Sueño de Visnu. Junto a él estará Luna Miguel conversando sobre poesía. Esto sucederá justo el 16 de octubre y todos podremos ver el evento a través de streaming desde la página web de La Casa Encendida. Pero ahí no acaba, el 17 de octubre de nuevo habrá una mesa para hablar de las nuevas voces de la literatura española; Annie Costello (1992), Óscar García Sierra (1994), Rosa Berbel (1997), Miguel Rual (1992) y Arturo Sánchez (1990) estarán presentes.

La literatura se tomará internet, de nuevo.

Dos meses atrás un evento organizado por Los Perros Románticos hizo lo propio. Se reunieron en un Hangout, que se transmitió a través de YouTube, las nuevas voces de la literatura de toda Latinoamérica y España para compartir sus experiencias, leerse poesía y divertirse un rato. La literatura se tomó internet por dos días. Lo mismo sucederá el próximo 16 y 17 de octubre. La Casa Encendida, ahora sí de verdad, estará encendida.

Movimientos como los de la Alt Lit o Los Perros Románticos demuestran que internet es otro mundo posible para la creación literaria. Ahora llega “Mil Novecientos Violeta”. Hay que darle valor a esto. Sobre todo cuando se está trascendido internet: La escritora Caterine Scicchitano ha sido fichada por la editorial Grande para publicar uno de sus libros; El festival de poesía de Rosario (Argentina) ha invitado a muchos de estos escritores a ser parte de su antología: allí están, por ejemplo, Kevin castro (Perú) y Alexandra Espinosa (Colombia); Agustín Guambo recientemente ha dado la noticia que ha ganado  la Segunda Edición del Premio Hispanoamericano de Poesía de México “Rubén Bonifaz Nuño”. Así que posiblemente estamos frente a “el futuro de la literatura”.

No hay que perderse lo que la nueva generación de escritores está creando, la cual ha encontrado en internet su lugar de reunión. En palabras de Gonzalo TornéLa Red no tiene fuerza suficiente para alterar las leyes caprichosas y cicateras con el que se reparte el talento, pero ha transformado para siempre la velocidad y la manera con la que uno se adentra en el tablero artístico: de darse aliento, de asociarse, de pedir y rendir las primeras cuentas. 

El evento en la casa encendida se divide de la siguiente forma:


·         Jueves 16 . El poeta y los ovnis
David Meza (Ciudad de México, 1990) conversará con Luna Miguel, editora de El Gaviero Ediciones, y realizará una lectura de sus poemas del libro El sueño de Visnu. El autor mexicano es una de las voces más influyentes e importantes del momento.
·         Viernes 17. 1990: un mapa de la joven poesía española
Se hablará de proyectos y blogs como 89plus, Los perros románticos, Tenían veinte años y estaban locos, Mil novecientos violeta, Ciudades esqueleto y de editoriales como La Bella Varsovia. Elena Medel dirigirá esta conversación e invitará a los autores a que intercambien ideas y puntos de vista sobre el estado actual de la literatura.


viernes, 26 de septiembre de 2014

La actitud es el error

A las seis de la mañana en la televisión pasan el noticiero; un accidente de tránsito, tres muertos, la ciudad congestionada, protesta de usuarios del transporte público, escándalo de corrupción. Lo de siempre. A la seis de la mañana suena el timbre de la puerta, desesperado. A las ocho y cincuenta ya había comenzado el show matutino, exhiben una vaca de cristal de unos 20 cm de ancho y un metro de alto, llena de pelotas de pin-pon. La vaca obedece a dos significados. El primero, la vaca, obvio, es el animal que da leche y que está representado en el almanaque que hay en la cocina. El segundo, la expresión que se usa para reunir dinero con cualquier excusa. La vaca de cristal llena de pelotas es el elemento que usan los presentadores del show matutino para sortear cierta cantidad de dinero, que va acrecentándose día a día hasta que alguien acierte a decir cuántas pelotas tiene la vaca a dentro.  La primera en recibir la llamada fue una mujer que dijo llamarse Claudia. Son las diez de la mañana y un par de huevos se fritan en el sartén. Las cascaras de los huevos no caen en la cesta de basura, chocan contra el suelo. El resumen de lo que aconteció en La Voz, un programa musical en el que cantantes amateur y profesionales sin suerte van a luchar por un premio que suma algunos cientos de millones, es presentado por Catalina Gómez durante la mañana. La mejor es la chica de cabello crespo y alta, cantó I will always love you, el jurado quedó conmovido. Ricardo Montaner levantándose de su silla dijo que era lo mejor que había escuchado. Fanny Lu sonríe y dice “Creo en tu futuro, creo que eres maravillosa”. Cortan las imágenes, hay un avance de última hora. La taza de café humea, un trozo de pan entra en ella. El pan absorbe como una esponja la bebida oscura. Una carta sobre la mesa se mancha de café, pequeñas gotas la adornan. A las doce del mediodía hace un calor terrible. La telenovela de esa hora es tediosa, ya casi comienza el noticiero. Sobre el comedor hay una bolsa plástica con alimentos, un gajo de cebolla larga sobre sale de ella. La estufa está encendida. La boquilla más grande tiene una olla con agua que al parecer pronto va a hervir. Las cascaras del tomate entran a la cesta de la basura, hacen un sonido al golpear la bolsa como si alguien mandara o quisiera callar a otro; shh. A la una de la tarde el televisor cambia continuamente de canal. La ventana está abierta. Una carta del juzgado primero entra por debajo de la puerta, se desliza hasta chocar con un mueble, choca en el lugar que tiene una mancha oscura.  En el canal 72 habla Benny Hinn, se detiene. “Dios lo hará”, grita el predicador. “Dios lo hará”. A las tres de la tarde Amparo Grisales se desnuda para que un fotógrafo la retrate. A las cinco y media se han acumulado diez envases vacíos de cerveza póker sobre la mesa de centro de la sala. La ventana está abierta y desde fuera entra una canción que dice: “he mojado mis sábanas blancas recordándote”. En la cocina los trastos sucios se han apilado, hay moscas volando alrededor.  Un comercial de Pepsi muestra a un hombre llegar en una furgoneta con un gran equipo de sonido, instala un micrófono en frente y abre una Pepsi dejando que el sonido de esta sea tomado por el micrófono y amplificado por su gran equipo de audio. El sonido se amplifica a una playa enorme en la que hay mucha gente de aspecto atractivo. Todos se abalanzan contra la furgoneta. La furgoneta también es una tienda ambulante de Pepsi. Todo esto ha sido comentado en un libro que hay en la biblioteca, está lleno de polvo. Un carrito de helado pasa por el frente de la casa, repite continuamente el sonido de Beethoven en formato midi. A las ocho de la noche la única luz es la del televisor que muestra a Sylvester Stallone golpeando a un hombre hasta la muerte. Hasta la muerte. El humo de un porro se establece como niebla frente a la pantalla. Una cucaracha mueve sus antenas sobre y alrededor de las cascaras de huevo en el suelo. Lo hace como un ciego tocaría el rostro de su hermano para reconocerlo después de mucho tiempo. Son las diez de la noche, una mujer se desnuda. Son las once, hay vidrios oscuros tirados por el suelo. La mesa de centro de la sala está rota. El sonido del agua bajando por el retrete. Un paquete de Cheetos vacío y aplastado reposa sobre la carta del juzgado primero. Suena el teléfono. No parara de sonar hasta que retrasmiten un episodio de Friends en un canal de televisión peruano.     

martes, 16 de septiembre de 2014

El sótano del Cielo, Saúl Álvarez Lara



“El Sótano del Cielo”, el libro de relatos de Saúl Álvarez Lara, fue editado por el fondo editorial de la EAFIT (2003), bajo la categoría de ficción “Antorcha y Daga”. El libro cuenta con nueve relatos. Todos estos relatos tienen algo en común, son relatos que se construyen en forma de enigma, cada relato se narra así mismo, no como un juego metaficcional a la manera en que encontramos otros relatos en su blog lamarginalia.com. son, para decirlo, la mano que se dibuja a sí misma. Hay una búsqueda y exploración bajo esta forma, en la que difiere el relato “El periódico De Un Día”, que suena más a un relato policial. Hay muchos antecedentes que han jugado con esta forma extraña de narrar y de hacer que el relato se cierre en sí mismo, un gran escritor en este estilo es Borges (La ruinas circulares). Pero en Italo Calvino también encontramos rastros de esta forma, por ejemplo en Las Ciudades Invisibles se juega constantemente con este tipo de argumentos que se cierran sobre sí.  Hasta algunos cuentos de Ray Brandury se proponen de esta forma. Se resume muy bien el libro en una frase de Vladimir Maiakovski al principio del mismo: Me ocurrieron cosas. O, yo les ocurrí a ellas.

Saúl Álvarez Lara es también autor de el libro de cuentos "Recuentos", "Teatro Leve". Las novelas "La silla del otro" y ¡Otra Vez!. Es además también editor de la revista Ficciones que cuenta con la participación de Darío Ruiz Gómez y Fernando cruz Kronfly, ambos escritores colombianos han publicado obras de importancia para le país como Hojas en el Patio y Las Cenizas del libertador. 

Un recuento del libro El Sótano en el Cielo:

Llegó: Un hombre llega a un hotel, nos cuenta que le gusta viajar por el mundo para descubrir aromas y sabores. Mientras espera la habitación habla con el recepcionista. Este, el recepcionista, le cuenta la historia de un titiritero que al igual que él espera la habitación. En seguida se cede la voz, que pasa de la primera persona del protagonista, a la voz del recepcionista a la voz del titiritero que es mencionada de forma indirecta y directa por el recepcionista. El titiritero hace un viaje mental a través de las aromas durante diferentes periodos de su vida, llega hasta “una cuna cubierta con un tul transparente”. Pero no sólo eso, también hay un olor a pólvora que crea incertidumbre sobre la muerte de su padre. La narración constantemente juega en ir y venir en los diferentes niveles de la narración, el narrador del principio, el recepcionista y el titiritero. Hay simetría y paralelismo en la historia del hombre que espera y el titiritero que se descubre al final  como el mismo ser que narra y es narrado.

La pesadilla: En este relato también se intenta llegar a una narración en tres niveles, asistimos a la narración de una narración de una narración, un loop infinito. El juego metaficcional es divertido y mucho más preciso en los niveles narrativos. El argumento se repite tres veces, un editor literario trabaja en un relato en el que un hombre comienza a sufrir de claustrofobia a los ascensores a raíz de una pesadilla. Siente, cada vez que entra a uno, que morirá aplastado por este, pero en el momento ultimo despierta de la pesadilla. Pero la narración se va confundiendo con sus vivencias personales. Los tres personajes que viven lo mismo son Luis,  Alberto y Juan. Ante la evidencia de correlación entre los textos la lógica dice que leamos a ver que dice el final, en que termina esto, y allí la sorpresa.

Estatua: “Soy una obra de arte, estoy en la calle y no me muevo”, así comienza este relato en el que un hombre, que hace de estatua en los parques y plazas pidiendo monedas, nos cuenta su vida. Es una narración en primera persona. Un día, mientras se organiza para volver a casa alguien lo llama, y le dice: “Desde cuando lo vi el primer día, cuando hizo el papel del autor de cartas, quise escribir un cuento sobre usted. Aquí está, léalo. No, no me diga nada, si le gusta monte un número con él”. 

No hay muerto malo: Nos cuenta lo que hace la propietaria por tener lleno su restaurante. Está narrado en tercera persona, aparece de manera lineal, no hay juego metaficcional. Pero sí hay un camino muy medido, por parte del autor, hasta lograr un climax de sorpresa al final. Al modo de que lo explica Piglia, aquí se cuentan dos historias, pero sólo de una tenemos la evidencia.

El Periódico de un día: está dividido en tres partes, cada una narrada desde un punto de vista distinto.  La primera parte está narrada en tercera persona, pero está focalizada la historia desde Mora. Este busca en los periódicos de su vecino, tomándolo sin permiso, los clasificados. Necesita un empleo, y usa esa excusa para explicarse. Sin embargo se da cuenta de algo, cada día el periódico que llega a su puerta es el mismo. La segunda parte de la historia está narrada en primera persona. Es narrada por el vecino de Mora, a quien este le robaba los periódicos. A saber, el cuerpo de Mora es encontrado muerto en su apartamento, se presume suicidio, pero no hay claridad. El discurso del vecino de Mora discurre del interrogatorio del investigador. La tercera parte es narrada por el investigador, quien nos dejará al final con una revelación que aunque aclara el misterio inicial, deja más preguntas que respuestas. Un final abierto, un relato entretenido y con niveles de suspenso buenos en algunos fragmentos.

Diario de un desvelo: Un narrado en primera persona, un hombre, nos cuenta que sufre de un insomnio terrible. Vaga por la casa, cada vez que va al cuarto ve como su mujer duerme plácidamente, le ve sonreír repetidamente mientras él sufre. La mujer despierta. Ya imaginaran que sucede. Sí, eso. Por eso este relato no es tan bueno.

¡Ojo, cámara, acción!: Un hombre mayor, que no tiene una buena visión, de repente parece adquirir una supervisión. Puede enfocar a voluntad, igual que las cámaras de televisión (a la que es un aficionado total). Fantasea con ser un superhéroe.  Bedoya, como se llama el hombre, al final despierta. Ah.

El Arte del clasificador: La clasificación de todo lo que se pueda. Categorizar el mundo si es posible. Ese es el deseo de León. Este relato recuerda aquel otro, mucho más corto, de unos cartógrafos que quisieron cartografiar el mundo tal cual el mundo es. Sólo que aquí se trata de clasificar objetos, cosas, persona (tal vez), cualquier cosa. Y llenar libros con aquellos datos, aun hacer una clasificación sobre los libros que proveen una clasificación de los objetos.


El sótano del cielo: este es el relato que da nombre al libro. Es un relato en primera persona. En este, una persona llega a habitar un sótano. Hay una historia que el protagonista no comprende y que va de un aniversario de una fiesta. Todos lo tratan con confianza aunque él nunca ha visto a ninguno de ellos. Y dónde queda el sótano: “- Porque estamos en buenos Aires, respondió César, pero no en el buenos Aires que todos conocen, creen conocer, se imaginan o quisieran haber estado alguna vez. No, ése ¡no! Éste es el buenos Aires que llamaron así porque queda ¡más arriba del cielo!, dijo exagerando”. Es un relato entrañable, que al finalizar deja un sabor agridulce en la boca, eso es bueno.   

Porn & Pain, Elisa Victoria







A María Yuste






“Deseo aclarar con firmeza que estos textos no surgen sino de una pasión desmedida e innata hacia la pornografía. En ningún caso se trata de un ataque cínico o cualquier otra lastimera artimaña fruto del resentimiento. Esto no es una reivindicación: es un homenaje”.



Así comienza “Porn & Pains” el libro de Elisa Victoria (1985), publicado bajo el sello de la editorial Esto No Es Berlín (2013). Cuenta, además, con Ilustraciones bellísimas de Elena López Macías. Destaca la capacidad en la narración de entrelazar sensaciones, sentimientos, reflexiones, vivencias y pornografía sin caer en el lugar común. “Porn & Pains” es un libro sobre de la soledad y el placer. El deseo y el silencio. La pornografía y vivir a través de ella. También es un libro sobre el amor.

El libro se divide en tres partes y cuenta con un capítulo inicial llamado “Love Is Noise”, en este advertimos que no sólo exploraremos los deseos y las fantasías de quien narra, sino también el deseo de amar. Hablamos aquí de algo más que deseo carnal: “Me imagino, por ejemplo, el amor verdadero. La adoración más extrema. Sólo los niños solitarios sabemos lo que eso significa”.

La primera parte del libro es “Thank you for taking my hands”. La segunda se nos anuncia con el título “You were always on my mind”. Y la tercera como “porn & Pains”. No descubro si la división en tres partes del libro obedece a algún criterio en específico, aunque los tres nombres de las partes ya en sí proponen una historia. Se siente de manera parcial en todo el libro una velada historia de amor que queda más explícita en el capítulo final “Romance”.

Cada capítulo del libro presenta la misma estructura. Inicia -casi siempre- con títulos en inglés. Cada nombre sugiere una idea de lo que nos va a contar. Seguido de ello, a modo de presentación más que de epígrafe, nos aparece el nombre de una actriz porno, su descripción y una recomendación fílmica (Elisa Victoria tiene mi admiración). Un curioso del cine porno hallará un valor supremo en estas pequeñas presentaciones. A continuación encontramos una narración en primera persona sobre los hechos y reflexiones de la vida del narrador. En algún caso se apela al dialogo. Al final del libro hay dos cosas de importancia: un índice de las actrices porno que aparecen en el texto (que no aparezcan actores habla del gusto de la autora), y un listado de expresiones de la industria pornográfica: categorías, posiciones sexuales, acciones etc. Expresiones que también encontramos al inicio de cada capítulo: milf, teen, anal, blowjob, cumshot etc.

La pornografía en “Porn & Pains” es cotidiana. Hay capítulos en los que los nombres de las actrices se relacionan de manera directa con la narración, allí los deseos y tensiones quedan al descubierto como en el capítulo titulado “The center of the world”: Alisha Klass, la primera y la última en desarmarme por completo. O en “Phoenix Marie”: Phoenix Marie es la mujer con la que me quiero casar.  O el Capítulo “World’s Biggest Gangbang”, que describe una película en la que un ganbang resulta frustrante: Me pareció una estafa en muchos sentidos. Bajo mi criterio la cinta era incapaz de poner cachondo a nadie. En otras de forma indirecta como en el fragmento llamado “Bloody Pussies”, un amor frustrado que se consume en la masturbación viendo videos de japonesas. En algunas sólo es el fondo de una situación o una reflexión. Mis prioridades todavía no se habían establecido a la manera en que hoy lo han hecho. Entonces yo aún le tenía miedo a mi madre e incluso a algunos profesores. Empezaba a desvincularme de esos enormes e irreales sentimientos adolescentes pero mis acciones las dominaba una urgencia desesperada por follar

Siempre, es allí donde hay un gran acierto, la pornografía hace parte de los deseos y fantasías, de la soledad y la vida de la narradora.

En la entrevista realizada por María Yuste a Elisa victoria, que apareció en Vice, la autora hace un eco importante sobre un asunto, que en últimas es el lugar desde donde se narra Porn & Pains:"Hay mucha gente que está perdiendo la cabeza por recibir un abrazo sincero, gente demasiado frágil y tímida como para meterse una raya sin ganas o irse de putas. Supongo que también los hay que no tienen el cuerpo ni para hacerse pajas, pero yo había identificado a un montón de sujetos en mi misma situación y creí detectar este patrón. Personas muy torpes socialmente que están deseando amar y que se atiborran de pornografía. Ver a esas chicas guapas adoptar posturas y mirar fijamente a la cámara es lo más intenso y romántico a lo que puede aspirar este sector".      

Elisa Victoria se confiesa con sus lectores. El tono de su narración habla directamente al lector. Le dice, “ésto me gusta”, “ésto es lo mío”. La entereza sobre estas aseveraciones es admirable, no sólo porque provengan de una mujer, y sabemos todos los tabús que hay sobre si el porno es consumido por mujeres o no, que ha dado lugar a proyectos fílmicos exclusivos para mujeres –pensemos en los proyectos de Erika Lust. No hay tal distinción aquí, ni de corte feminista ni erótica de algún tipo especial. Tampoco romance o erotismo bobalicón tan común en literatura de este estilo.  Porn & Pains es el equivalente narrativo al poema “Porno” de Dorothea Lasky. Ella ha visto más porno del que pudiéramos ver jamás, ella nos tiene justo donde nos quiere; frente a ella y sin escapatoria. Ella es ahora nuestra actriz porno favorita. Lo admirable del trabajo de Elisa Victoria radica en la honestidad frente a contradicciones en la condición humana. Aun frente a sus propios gustos: “Algunas noches la pornografía deja de hacer efecto a causa del consumo abusivo o sencillamente me pican demasiado los ojos. Y tengo que parar. Afrontar la oscuridad y el silencio que vuelve lento y tortuoso. La cama como un desierto azulado”. (pag. 199)


Hay una gran cantidad de alusiones a amores lésbicos. A amores difíciles. A deseos de encontrar el amor. “Si alguien pudiera corresponder a mi amor en la medida en que yo amo”. Elisa Victoria es Madame Bovary, una menos idealista, consiente del mundo en que vive, pero igual que ella, busca el amor. Porn & Pains es la bitácora de esa búsqueda a través de la pornografía. 




Porn & Pains (Teaser oficial) from Joaquín León on Vimeo.

viernes, 29 de agosto de 2014

Los Perros Románticos



Unas Palabras*
He comenzado a escribir estas líneas más de un centenar de veces.  Meditaba sobre qué escribir mientras tenía la página en blanco. Cuando comenzó todo esto no teníamos la idea del camino que tomaríamos. Éramos personajes de Kerouac haciendo auto stop de libro en libro, de autor en autor, vagando por la red en busca de vida. Estar on line es nuestro on the road.  Estábamos muy nerviosos antes de salir al aire, luego todo fluyó como si lleváramos tiempo haciéndolo. J. S. Montfort al siguiente día habló de lo sucedido en Hermano Cerdo. Su comentario está lleno de empatía, lo que se hace es valioso, no porque seamos nosotros, sino porque cosas como estás hacen de la literatura algo vivo. Algo que ya no espera un autor y un lector, sino que fluye en un profundo dialogo entre ambos. Los autores también son lectores. A Montfort le hizo falta la presencia de Meza, igual que a todos nosotros. Según nos informaron tuvo un problema personal que le impidió conectarse. Había confirmado su asistencia días atrás, él era nuestra preocupación porque tampoco se presentó al recital durante el lanzamiento de una antología que lo incluía. La presencia de Yaxkin el sábado nos tranquilizó, pero uno nunca controla esas cosas. Darío rodríguez desde Colombia nos ve saltar a un vacío esperanzador, hermoso, lleno de frenesí: a indagar en lo literario aunque los desastres minen casi todo a su alrededor.
María Yuste en España escribe en su blog y recoge algunas palabras que pronuncie en algún momento, me gustan. Cuando iniciamos con el grupo de Facebook sólo éramos tres personas soñando. Sentíamos uno por el otro un amor fraternal, de hermandad. Soñamos juntos, pero nunca nada como esto. O como lo que ha sucedido. La razón por la que he comenzado y reescrito tantas veces esto es porque no puedo ser objetivo (un gran problema), pero ¿quién puede ser objetivo con todo este amor ahora en el pecho?  Sobre el hangout del primer día hubo selfies frente a la pantalla de los ordenadores con nuestras caras con gestos divertidos. Un par de personas se conectaron al hangout para verlo desde sus televisores. Aquí hay lectores y autores. Todos los somos. Aprendimos, igual que David Meza, “que quizá, incluso, la poesía es”. Carmen Juan en “la Palabra Justa” dedica unas palabras al hangout. La Revista Coronica de Colombia también reseña el hangout.  
Pero no es precisamente de nosotros los que vale la pena hablar, de esto que es tan nuevo. No habríamos hecho nada si no hubiéramos estado vagando por todo internet bebiendo de fuentes de poesía nueva. Recordemos lo que ha hecho en inglés Ana Carrete con “new wave vomit”, o lo que a la par, en español, ha hecho Luna Migue con “tenían veinte años y estaban locos”. Así que todo esto también es de todas esas personas que en silencio, sin mucho ruido -como lo escribe Darío Rodríguez en su columna- han hecho una labor hermosa por la literatura. A ellos hago mención, a ellos esto.
Hermano Cerdo que en voz de J. S. Montfort escribe: Esto fue muy bonito de ver, pues aquí en hermano cerdo desde siempre hemos participado en un sentir análogo y la revista ha querido ser un punto de encuentro entre escritores, geográficamente dispersos, pero unidos por la pasión común de la literatura.
A la Revista Coronica que hace un buen trabajo al recopilar autores colombianos.
A Stanislaus Bhor y su hoguera para que arda goya.
A Darío Rodríguez y Rubén Higuera por sus conversaciones con nadie
A Luis Silva y su Electric Cereal
A Héctor Hernández Montecinos y su trabajo en las antologías
A Arturo Sánchez y su Palpitatio Lauri
A Daniela Camacho y su Habitación de la Heroína, uno de los primeros blogs que leí y que trataba de ir presentando nuevos escritores. A ella un abrazo enorme.
A todas la personas que desde sus blogs llenan las pantallas con sus traducciones: José María MartínezJesús Carmona-RoblesÓscar García SierraCaterina ScicchitanoMartín Rangel (creo que olvido algunas, perdónenme)
A todos esos lectores clandestinos, a esos que han estado siguiéndonos, sobre todo a ellos: lo lectores
A los autores y proyectos editoriales que no han tenido el miedo de dejar sus libros libres para descargar desde internet, sin esas acciones no seriamos posibles.
A todos
Sé que olvido personas y proyectos, les doy mis disculpas, pero siéntanse representados en todo lo que ha sucedido, sin ustedes nada hubiera sido posible.
A Luna Miguel y a Kevin Castro, un amor infinito.
Les abrazo a todos, esta es su casa, esto es de ustedes.



*Este texto fue escrito para Los Perros Romanticos

viernes, 1 de agosto de 2014

Marejada feliz

Estoy convencido de lo terrible que es esto. Estoy tomándome una cerveza solo y recordando un amor. Es muy patético; canto como si me doliera adentro, el corazón, pero no duele: Es una ficción el dolor. Canto, se hace inevitable opacar la voz que sale de mí y la cerveza que entra y la nostalgia rara que queda de estas dos acciones. Pienso en que es 2010 y que estoy sentado a la puerta de un almacén de accesorios para motocicleta gritándole a todas las personas que cruzan lo bueno de los productos que tengo. Hace un calor terrible, lo recuerdo. Aquí también hace un calor terrible... Pienso que debería leer algún libro pero tengo demasiada pereza y desidia para leer cualquier cosa. Estoy escuchando música, dejándome llevar por todo, esperando que suceda algo. Siempre sucede algo, siempre.

Es la tarde,  viene ella y me dice algo que no entiendo. Sonrío, ella sonríe. Así comenzó. Fueron muchas idas al motel más cercano, al más lejano y a cualquiera después. Estamos en un parque y mi mano se introduce entre su jean y su piel, buscan el coño que encuentra húmedo, me hace feliz sentir aquello. Ella hace unos sonidos que ahora recuerdo perfectamente. Me pongo. Creo que soy terriblemente patético, pero no debería decirlo, no debería adjetivar este momento, sino describirlo, como hacen los buenos escritores. Qué más da. Cruzan un par de motocicletas y hacen un ruido muy fuerte, la música cesa y el ventilador tiene un ruido muy extraño. En el motel la desnudaba… era divertido. Pienso en qué canción reproducir desde youtube.

Youtube es una máquina aleatoria de nostalgias. Todo está allí y ellos saben que sientes, te recomiendan canciones que no ayudan a que dejes de pensar en una noche hace tres o cuatro años, y que fueron los años en que realmente te sentiste feliz. La noche más linda del mundo. En Facebook comento una fotografía. Trato de terminar la cerveza antes de que acabe la canción a la que le he dado “reproducir”. Por última vez, esto es por última vez. Íbamos en un automóvil hacia la ciudad de Armenia, en el Quindío, y nos detuvimos a comprar algunas rosquillas y achiras. Todo era exageradamente caro pero no nos importó. Tomamos aquello y lo comimos, era un paseo familiar, llevaba el celular entre las manos esperando un mensaje, alguna señal de que me extrañaba. Todas las historias tienen su nudo para que se hagan interesantes, pero aquí no lo hay porque todo es una inconexa red de recuerdos; esto es una máquina aleatoria de recuerdos. Es como el Ágape Ágape de Gaddis. Encontraran repetirse muchos pensamientos. ¿Por qué una y otra vez volvemos a lo mismo, como una vaca rumiando pasto? Voy por otra cerveza.

Mi sobrina se vomita en el auto, llora. Todos hacen un gesto desesperado y paranoico al  no poder callarla ni hacer que el hedor adentro del auto sea expulsado por el aire que entra a través de las ventanas abiertas. Mandan cerrarlas para -según siguieren- ahorrar gasolina. Estoy sentado desayunando y comiendo mucho y ella sonríe al prepararme el desayuno. Me abraza, tiene una mirada que me gusta y que nadie más ha tenido conmigo. Creo que mientras escribo esto unas lágrimas empañan mis ojos, o es la humedad y se empañan mis lentes, no lo precioso y no quiero saberlo. Estoy escribiendo. Bebo la cerveza. Escucho salsa, la verdad la salsa no es la música que suelo escuchar. La salsa es lo que escucho cuando me siento nostálgico. La salsa era lo que bailaba en una discoteca muy oscura el día en que nos besamos. Ese sentimiento del amor es demasiado raro, quisiera poder describirlo, pero no puedo.

Por fin llegamos a Armenia y nos sentimos felices porque es el primer auto que tenemos y es el primer viaje familiar que hacemos. Mi madre me abraza, está muy contenta de que esté con ella allí. Yo no suelo compartir con la familia, según dicen. Me gusta estar solo, eso es todo. Disfruto estando solo, aunque este momento diga lo contrario de mí. Trato de recordar otros momentos, otros momentos dentro del momento. La hoja se estrecha y se sacude y vuelve añicos todo. ¿Por qué escribir suele ser tan difícil? No lo sabemos. Me subo a un taxi, es 2011, diciembre. El taxista me dice que el billete que le di para pagar el servicio es falso, me sorprendo y le doy otro. Me repite que es falso, me siento apenado y pienso que alguien ha hecho una mala pasada y me ha metido dos billetes falsos. El tercero lo recibe diciéndome que ese si es verdadero, me siento apenado y me bajo del taxi ofreciendo una disculpa. No quiero que piense que soy un pillo. Pero inmediatamente me bajo tengo la sensación de que me han robado o estafado. Enfurezco. No sé cómo me dejé engañar de esa manera.

Ahora busco otra canción en yutube.

Odio la publicidad que agrega youtube al inicio de los videos. Veo las parejas de enamorados desde mi ventana y pienso que esa sensación es bonita. Pienso también que no deja de haber algo de vulgar en la forma en que he desempeñado el amor. Siempre he pensado en divertirme, nada más. La cerveza está helada y la computadora está tibia. Tecleo tratando de hacer algo que algún lector quiera tener y desear. Que quiera leer y quiera amar como me gustaría sentirme en este momento. Soy malo con las metáforas, aquí debería ir alguna que explicara la forma en que me gustaría sentirme amado, pero no la hay. Pienso en la mirada de ella mientras desayunaba e imagino que debe ser algo así, como esa mirada que hace sentir que has hallado tu lugar en el mundo, pero tal vez no sea más que una ilusión o un espejismo o tal vez todo es tan real y lo hago triste, engañándome pensando algo distinto. En Armenia nos encontramos a mi primo montado en un caballo inmenso, patrulla las calles. Él es policía, de la policía montada. Se le ve feliz. Con mi primo jugamos mucho de niños y tengo recuerdos buenos de esa época. Ahora poco nos hablamos. Cuando leí a David Foster Wallace me cambió la vida. Hace poco vi school of rock y lloré. No sé, estar solo es malo, debería estarme prohibido. ¿Por qué diablos el ventilador hace ese sonido tan extraño? Tal vez necesite mantenimiento, no soy un experto en mantenimiento de ventiladores. Quizá lo revise al terminar de escribir esto. Tomaré los destornilladores que están en el taller. Iré y revisaré aquello.

Esto debería tener otro filtro, otro tipo de narración. Si seguimos así probablemente no terminemos en ningún lado. Si el lector ha llegado hasta aquí, ¿qué pensamos? ¿Triunfo o fracaso?

Ella viene y trae dos cervezas. Río con sus chistes malos. Nos abrazamos, ella me dice que me quiere mucho. Le digo que lo mismo, que me siento afortunado. Caminamos. Fumamos marihuana con un grupo de hippies en un parque. Ellos nos casan con un ritual que no entendemos mientras cantan a la luna y nos ponen manillas en las muñecas que luego debemos pagar. Nos dicen que somos una pareja muy sexual. Ambos sonreímos. Salimos corriendo calle abajo, dándonos besos en las esquinas o recostados contra las paredes. Sus ojos son inmensos, oscuros. Sonríe. La estrecho contra mí, luego la alejo sin soltarla de la mano. Corremos, nos escondemos tras los autos para besarnos. Podríamos tener quince años, pero ambos tenemos más de veinte. 

Reímos. 

Nos despedimos. 

Cada uno aborda un taxi distinto.

domingo, 27 de julio de 2014

Internet prosaico




Recientemente, desde distintos frentes, se habla de la poesía en internet.  La poesía estalla en las redes, tituló Andrea Aguilar su artículo en Babelia, portal que también recoge ciertos poemas y poetas en Nacidos enInternet. Dazed and Confused ha creado el State of Literature, un espacio para hablar de esa "otra literatura". Dos artículos son necesarios: El manifiesto de Kenneth Golsmith para la poesía actual (Kenneth Goldsmith se ha tomado el trabajo, desde la crítica, de reseñar a los nuevos autores. aquí). Y el de Dennis Cooper siendo llamado el padrino de la alt lit. Internet o no internet, esa es la cuestión de la literatura. Luna Miguel habla un poco de eso en playgraoundmag

Cuando se habla de literatura en la red, o nacida en la red, o compartida en la red, por lo general se habla de poesía en la red. Se habla de movimientos como la alt lit. Pero esto no es exclusivamente de la poesía, o exclusivamente de movimientos como el de la alt lit, aunque claro, sea de ellos quienes hablamos. La prosa y la crítica también tienen su espacio. Una antología de narrativa de la alt lit es la muestra de que hay más que poesía en el movimiento. Algunos también han dejado sus libros gratis en internet con ánimo de compartir, así encontramos el Nobody Trusts a Black Magician de xTx. Sumado a esto, podemos hablar de la literatura que se escribe para diferentes sitios web como Electric Cereal, o Word Riot, o HTML Giant (en la que también hay una extensa lista de reseñas y comentarios críticos a los libros de los nuevos narradores). No hablamos aquí de The Paris Review o The New Yorker o Harper's, que han sido por tradición algunas de las publicaciones encargadas de la difusión de los nuevos escritores (aunque hago mención de la aparición de Dorothea Lasky recientemente en las páginas de The Paris Review). 

Esta tendencia en la narrativa no es únicamente en inglés. El colombiano Juan Guillermo Sánchez, luego de una labor titánica, autofinanció la publicación de su libro Diarios de Nada que fue finalista en el concurso de cuento ciudad de Bogotá. El libro puede leerse gratis en la red. Esto se suma también a escritores, no tan nuevos, pero que se arriesgan a dejar para libre descarga sus libros. Como Javier Moreno y lo que hace con Rango Finito. Otro colombiano que se abre paso en las redes es Fabián Buelvas, su colección de relatos Espacios se puede descargar gratis. El mexicano Ricardo limassol ha dejado libre algunos fragmentos de su libro "Toda la cerveza quepudiera beber si dejara de comer". Pero en las publicaciones virtuales es donde aparecen y está el espacio para encontrar esos nuevos narradores. La Revista Mutantres, la Revista Anomalía, ambas con parámetros muy distintos se encargan de esa difusión.  En Scribd encontramos al talentoso Ignacio Irulegui quien logra un relato sin puntuación, como extraído de las últimas páginas del Ulises de Joyce, con una atmosfera conspiratoria y violenta. Antonio J. Rodríguez es otro narrador joven a seguir (también es un crítico literario). Muy criticado, sí. Pero escribe bien, eso nadie se lo puede quitar. Hay un par de relatos suyos en la red, uno es El desierto de lo real, el otro, la crisis de los veintipico, recogido por Playgroundmag en su sección Ficción Rara, que en su segundo volumen trae consigo a otros narradores jóvenes como María Yuste o Lucía Clementine. Ficción rara en su primer volumen publicó textos de Ana Carrete, Tao Lin y Ben Brooks, todos en español. Una traducción reciente también se ha hehco de Noah Cicero por parte de Enrique Zamorano y Caterina Scicchitano

Recordemos la página Efecto 2000 y su espacio abierto para narradores que quieran escribir sobre los años 2000. 

La red no sólo estalla en poesía. La red estalla en literatura, sea esta en prosa o poesía o crítica literaria.

Hago mención a la Revista Matera, de la ciudad de Bogotá. También el blog The Burro, quien con su actividad de fanzines propone otras formas de escribir (también hay mucha música allí, mucha). Desde Medellín, muy underground y necesario.

Si se preguntan por la literatura, ella esta está en las redes, y busca lectores.